viernes, 16 de diciembre de 2016

ALGO SOBRE EL LIBRO (Primera parte)

La escritura ha sido a través de los siglos la representación gráfica por excelencia del lenguaje oral humano. Fue inventada por el hombre hace unos seis mil años para satisfacer su necesidad de representar y perpetuar sus ideas, por medio de signos gráficos inteligibles a la vista. Se comenzó por representar los objetos con las imágenes de sí mismos. Después se fijaron ideas abstractas utilizando los objetos materiales relacionados con ellos en alguna forma. Más tarde se procuró que los signos gráficos fueran representativos de los sonidos articulados. 
De la combinación de estos tres pasos, el representativo, el simbólico y el fonético, resultó la escritura jeroglífica. Esta fue usada por todos los pueblos civilizados de la antigüedad. De ahí vino el alfabeto creado por los fenicios, cuya invención se atribuye a Cadmo. De esta manera se realizó el último y definitivo avance de la escritura, consistente en aplicar un signo a cada una de las distintas letras. Las letras ligadas entre sí forman las palabras. 
Desde el invento de la escritura el hombre buscó la forma de fijarla y conservarla. Para esto utilizó desde las hojas de los árboles hasta piedras, maderas, metales y otras materias naturales, que por una u otra razón al tiempo resultaban inadecuadas. En las ruinas de Nínive y Babilonia se encontraron en abundancia piezas de arcilla con caracteres cuneiformes grabados antes de su endurecimiento, que en conjunto formaban lo que podríamos llamar bibliotecas ahora.  
Los mandamientos de Dios a Moisés fueron escritos en tablas de piedra. El código romano de las Doce Tablas se grabó en placas de bronce. Con el tiempo se emplearon para escribir tablillas de madera, particularmente de boj, que se cubrían con una capa de cera y se unían en grupos de dos o más cuando era necesario. Se les dejaban rebordes para proteger la cera y la escritura. 
Se escribía sobre estas maderas con punzones de metal puntiagudos en un extremo y planos en el  otro, para respectivamente, escribir y borrar y emparejar la cera. Los griegos llamaron a estos instrumentos de escribir grafios (graphion) y los romanos estilo (stylum). 
Vino luego la escritura sobre papiro, utilizado en varios pueblos, principalmente en Egipto. Era una especie de papel que extraían del tallo de la planta del mismo nombre, llamado liber o película interna. De ahí se deriva la palabra libro. 
Consistía el papiro de tiras muy delgadas de la mayor extensión posible, que después de ciertos tratamientos daban una calidad semejante al papel. Se clasificaba, a semejanza de los papeles de ahora, en varias categorías. Fue, a pesar de su poca solidez, el material más propio para la escritura durante varios siglos. Conservaba aún varios usos durante la edad media.  
Con el papiro tuvieron lugar los volúmenes o rollos. Los formaban las tiras u hojas del liber, unidas por sus extremos hasta formar tramos de varios metros de longitud, según la extensión de las obras. En una de sus orillas llevaban una varilla de denominada umbilicus (ombligo). Esta era  de ébano, cedro, marfil u otro material. Sus extremidades se adornaban según la importancia del manuscrito.
Se guardaban estos rollos en unión con otros en una caja cilíndrica de madera o cuero, llamada scrinia o capsa. Cuando la obra se componía de más de un rollo se le llamaba biblios, de donde nació el nombre de biblioteca.
Llegamos así al descubrimiento del pergamino, el cual aunque consta que su uso se remonta más allá de cinco siglos antes de nuestra era, su nombre viene de cuando Eumenes II rey de Pérgamo (197-158 a.C.), lo adoptó en lugar del papiro al no poderse surtir de éste por parte de los egipcios. Estos estaban celosos del ambicioso proyecto del rey de formar una biblioteca que rivalizaría con la famosísima de Alejandría. 
Gracias a las ventajas del pergamino sobre el papiro, entre otras que podía utilizarse por ambas caras perfectamente bien, se empezaron a confeccionar libros en forma análoga a los actuales. De  hojas o folios variables, su anchura y largura constituían su forma o formato. Dichas hojas se reunían y sujetaban por una costura  en su orilla izquierda y se cubrían con tapas o cubiertas de madera o piel semejantes a las actuales. Estos libros recibieron de los romanos el nombre de códices, codex en singular, o libros cuadrados dada su forma rectangular. 
Se cree que el pergamino se generalizó a partir de nuestra era. Por su comodidad fue relegando al olvido a los volúmenes o rollos de papiro. El nombre de códices prevalece en la actualidad para designar manuscritos antiguos de gran valor  intrínseco o extrínseco. Son en nuestro país este tipo de libros, por ejemplo, los documentos indígenas escritos antes de la conquista, como el Códice Borgiano, el Lienzo de Tlaxcala y muchos otros. 
Cuando el pergamino se escaseaba, encarecía, o por cualquier otra causa, particularmente en los siglos VII al IX, se recurría a borrar los textos. Se lavaban o frotaban para utilizarlos de nuevo. Se ha manifestado en no pocos casos los vestigios de la primera escritura, la cual con reactivos químicos y grandes cuidados se ha logrado rescatar. Los pergaminos así tratados se conocen como palipsestos (de palin: de nuevo y psestos: borrar o raspar). Existen en la actualidad, de alto valor, una  gran cantidad de estos. 
Atribuible su invención a los chinos en el siglo II de la era cristiana, el papel ha sido hasta nuestros días el elemento de mayor éxito utilizado en la escritura. Fabricado en su origen con hojas de bambú y corteza de morera, pasó a Corea en el siglo VII y de allí al Japón. 
Los árabes aprendieron su manufactura de los prisioneros chinos de Samarcanda. Luego sustituyeron la materia prima original por trapos de algodón usados y cordelajes viejos. Se llevó el papel a Europa a través de España hacia el siglo IX. No obstante la primera fábrica de que se tiene memoria es en Játiva inmediata a Valencia, hasta el siglo XII. Después se le integró a su manufactura un elemento superior: el lino. 
El proceso original de fabricación de papel fue manual durante varios siglos. Esto casi no varió hasta  que a fines del siglo XVIII la elaboración del papel de cuba, también llamado de forma o de mano, se transformó por completo en virtud de los progresos de la mecánica  y de la química. Contribuyó mucho en este progreso el advenimiento de la maquinaria para fabricarlo en forma continua  inventada por el francés Luis Robert. 
Esta maquinaria, explotada primero en Inglaterra y mejorada paso a paso, ha llegado a adquirir un admirable perfeccionamiento en los tiempos actuales. A partir de 1845 se empezó a utilizar la fibra de madera como base y posteriormente otros sucedáneos. 
Se ha logrado una gran diversidad de papeles, de todas clases, colores, dimensiones y especies,  que han contribuido poderosamente al desarrollo material y artístico del libro. Sustitutos como el plástico, han ido de la mano con el papel en la inmensa variedad de facetas que tiene el mundo fantástico de la escritura.

jueves, 17 de noviembre de 2016

PARIENTES DE LA TORRE Y GALINDO EN GARABATOS Y OTROS LUGARES (actualizándose)



DE LA TORRE
Como mencioné en el artículo anterior, Néstor, Florentino, Adolfo y Macario, avecindados en Garabatos, fueron tíos tatarabuelos hermanos de la tatarabuela Francisca de la Torre Hernández. Mi hermano Adolfo y mi primo hermano Florentino de la Torre Camarena, continuaron los nombres de dos de estos tíos. Por lo que respecta al tío Néstor, fue jefe de Acordada en Garabatos y su ánima, según varios testimonios,  se aparecía, entre ellos el de mi madre María Dolores Galindo González quien toda su vida contó, sin cambiarle nada, que se le apareció más de una vez en la noche, hasta que mi padre Francisco de la Torre Hernández, discurrió, como se estilaba, mentarle la madre y así no volvió. De estos cuatro antepasados repito lo del relato anterior, no tengo más información; ojalá alguien proporcionara alguna, incluso, como ha resultado en mi árbol genealógico homónimo en MyHeritag.com.   
DE TATARABUELOS A TÍOS BISABUELOS.  
.-Francisco y Tomasa Angulo (bisabuelos)
.-J. Guadalupe, en Garabatos, esposa Ausencia de la Torre (viuda de su Hno. Nabor)
.-Altagracia con Eusebio Anaya,
.-Fidencia con Martín Rodríguez,
.-Maclovia con  Antonio Villarruel,
.-Ma. Concepción con Justo Hernández,
.-Ausencio, con Brígida Castellanos,
.-Nabor con Ausencia de la Torre (sin hijos) que al enviudar casó con su cuñado Guadalupe
.-María (no tengo datos) 
TRONCO J. GUADALUPE DE LA TORRE/AUSENCIA DE LA TORRE (tíos bisabuelos)
.-Aurelio con Luciana de la Torre Mojica
.-María Isabel de la Torre (fuera de matrimonio) con Camilo Hernández (bisabuelo Mat) 
TÍOS ABUELOS.
Los 10 que listo, junto con mi abuelo Cipriano, 5 hombres y 5 mujeres, sobrevieron a otros 10 igual 5 y 5 que murieron niños o jóvenes. 
.-Jesús de la Torre Angulo esposa Emilia Galindo González (hermana de mi abuelo materno Manuel) hijos Zeferina con Cástulo de Loza (hijo adoptivo de José Galindo Castellanos bisabuelo materno) María del Refugio y María Guadalupe fallecidas niñas, Josefina con Luis Álvarez. En segundas nupcias con su cuñada Ma. Guadalupe, hijo Salvador con Esperanza de la Torre Hernández (prima hermana doble de mi padre)
.-José de la Torre Angulo con Tomasa Rodríguez, hijos Carmen y Eufrosina con Pedro Galindo Franco (medio hermano de mi abuelo Manuel) Magdalena con Ignacio Carmona y Heliodoro con Angelina Franco González (hija de Magdalena González Franco hermana de mi abuela materna y de Cirilo Franco Hernández)   
.-Alejandro de la Torre Angulo con Ma. Concepción Hernández de la Torre (hermana de mi abuela paterna) hijos Alfredo con Ma. Soledad Hernández, Esperanza con Salvador de la Torre Galindo.      
.-Jorge de la Torre Angulo con Marina Franco González (hija de Cirilo Franco Hernández y Magdalena González Franco) hijos Francisco con Ma. Rosario Aceves, Miguel con Ma. Soledad Plascencia y Benjamín con Carlota Segura. 
.-María de la Torre Angulo con J. Merced Ochoa, hijos Ma. Mercedes y David.
.-Ma. Cleofas de la Torre Angulo con Magdaleno Torres, hijos Raquel y Aurora (religiosa)
.-Herlinda de la Torre Angulo con  Arcadio Hernández (no tuvieron hijos)
.-Tecla de la Torre Angulo con Heliodoro Hernández, hijos Carolina y Ma. Guadalupe.
.-Manuela de la Torre Angulo con Genaro Hernández, hijos María y Francisco. 
TRONCO AURELIO DE LA TORRE DE LA TORFRE/LUCIANA DE LA TORRE MOJICA.
.-J. Guadalupe, soltero, (*1/1900)
.-Filemón con María de Jesús de la Torre Hernández (hermana de mi padre)
.-J. Ascención con Ma. Refugio Sánchez
.-Baudelio (1908) con Clotilde Velasco Pérez
.-José María con Marina Barba
.-María (murió infante)
.-Juana (soltera)
.-Victoria (soltera)
.-Senorina (murió joven)
.-Maclovia (soltera)
.-Ma. Concepción (soltera)
.-José (soltero) 
TRONCO FILEMÓN DE LA TORRE DE LA TORRE/MARÍA DE JESÚS DE LA TORRE HERNÁNDEZ.
.-Fidel con Manuela Muñoz Sánchez, hermana Teresa esposa de Rafael de la Torre Galindo, mi primo hermano doble; nietas de don Bernardino Muñoz e hijas de Lorenzo Muñoz, originarios de rancho La Ortiguilla.
.-Elvira (soltera)
.-Miguel (QEPD, soltero)
.-Adolfo (falleció niño)
.-Elena (soltera)
.-Abel (QEPD) con Luz Abarca
.-Elisa (murió a los 9 años)
.-Daniel con Martha Muñoz, sobrina Manuel Muñoz Sánchez.
.-Eustolia con J. Guadalupe González
.-Margarita (soltera)
.-Ofelia con José Luis Barba
.-Sara con Jesús Aceves
.-Ramiro con Elvira Abarca 
TRONCO BAUDELIO DE LA TORRE DE LA TORRE/CLOTILDE VELASCO PÉREZ
.-Ma. Trinidad con Rafael Aceves Pérez
.-Josefina con Rubén Rubio Martínez 
TRONCO JOSEFINA DE LA TORRE VELASCO/RUBÉN RUBIO MARTÍNEZ
.-Rafael con Martha Campos Castro
.-Luis Guillermo con Ofelia Valencia Patiño
.-David Jorge con Luz Elena Padilla Flores
.-Héctor Rubén con Lourdes Ornelas Torres
.-Carlos Javier con Maribel Soto Pelayo
.-Lourdes Angélica con Jorge Caro Curiel
.-Josefina del Carmen con Luis David Varela Hernández
.-Oscar Eduardo con Rosa García Briseño
.-Víctor Manuel con Claudia Celeste  Vázquez
.-Adriana Abigaíl con Adolfo Rafael Palafox Castillo. 
TRONCO MA. TRINIDAD DE LA TORRE VELASCO/RAFAEL ACEVES PÉREZ
(por actualizar)

martes, 25 de octubre de 2016

LOS APELLIDOS DE LA TORRE Y GALINDO EN GARABATOS (actualizándose)

DE LA TORRE
En los tratados de Genealogía y Heráldica, algunos llevan el origen del apellido de la Torre a confines tan remotos como el Sitio de Troya. En España está generalizado en todo el país, mayormente en  Castilla, Extremadura, La Mancha, Murcia. En México, mi amigo el Señor Cura e historiador José Zavala Paz en Zacapu, Mich. (QEPD) me decía que con Hernán Cortés venían dos españoles de la Torre, uno militar y el otro religioso y que nos quedó descendencia sólo del religioso. En Veracruz se estableció una rama y de ahí que exista la ciudad Martínez de la Torre. Actualmente el apellido se localiza en toda la república y en mayor cantidad en la región que fue Nueva Galicia, en especial en la zona alteña de Jalisco.    
LOS DE LA TORRE DE GARABATOS 
(Municipio de Tototlán, Jal. lindero con los de Tepatitlán y Atotonilco el Alto)
Los primeros que llegaron a Garabatos provenían de San Jorge, Mpio., de San Miguel el Alto, que a su vez venían de Yahualica y Hacienda de la llave (municipio de Valle de Guadalupe) Los tatarabuelos Jorge de la Torre y Francisca de la Torre Hernández procrearon a: José Guadalupe esposo de Ausencia de la Torre; Francisco y Tomasa Angulo (bisabuelos) Ausencio y Brígida Castellanos; Nabor y Ausencia de la Torre (su cuñada, viuda) Del segundo matrimonio del citado tatarabuelo (carezco del nombre de la cónyuge) María (no se tienen más datos) Altagracia con Eusebio Anaya; Fidencia con Martín Rodríguez; Maclovia con Antonio Villarruel; Ma. Concepción con Justo Hernández. Néstor, Florentino, Adolfo y Macario (también sin mayores datos) eran hermanos de la tatarabuela Francisca de la Torre Hernández. 
De los bisabuelos Francisco de la Torre/Tomasa Angulo: María con Merced Ochoa; Jesús con Emilia y Ma. Guadalupe Galindo González (Hnas. de mi abuelo materno Manuel) José con Tomasa Rodríguez; Cipriano con Francisca Hernández de la Torre (abuelos paternos) Ma. Cleofas con Magdaleno Torres;  Alejandro con Ma. Concepción Hernández de la Torre (Hna. de mi abuela materna) Herlinda con Arcadio Hernández; Tecla con Heliodoro Hernández; Manuela con Genaro Hernández; Jorge con Marina Franco González (hija de Cirilo Franco Hernández y Magdalena González Franco (tía abuela)
De los abuelos Cipriano de la Torre Angulo y Francisca Hernández de la Torre: Agustín con Teresa Camarena Hernández y en 2º matrimonio con María López; Francisco con Ma. Dolores Galindo González (mis padres) Salvador con Margarita Quezada; María con Filemón de la Torre de la Torre; J. Guadalupe con Teresa Hernández;  Estela con J. Trinidad Córdoba; Adalberto con Ana María Galindo González (tíos carnales ambos) De las segundas nupcias de mi abuela Francisca Hernández de la Torre con Juan Moreno Ubario: Felipe con Rogelia Orozco y José (soltero) y con Darío Vázquez (fuera de matrimonio) Jesús Vázquez Hernández.  
GALINDO
Su origen lo remontan al pueblo germánico Galindios, actual Prusia y Polonia; se extendió a Rusia, Grecia y Europa Latina. A España llegó al País Vasco, Navarra, Cataluña y Aragón.
LOS GALINDO DE GARABATOS
Mi tatarabuelo Rafael era de San Luis Potosí y se asentó hasta su muerte en el rancho San Antonio, municipio de Tepatitlán entre San Ignacio Cerro Gordo (antigua hacienda de La Trasquila y actualmente municipio jalisciense número 125) y Capilla de Guadalupe (en  discusión con Tepatitlán para erigirse como Mun. 126) A sus hijos Justo (mi bisabuelo) y José, les compró sendos ranchos para que sentaran cabeza, al primero La Esperanza y al segundo, que fue muy rico en ranchos y ganados y otros bienes, La Hiedra, ambos pertenecientes al Mpio., de Tepatitlán. Casó en primeras nupcias con Hilaria Castellanos y dos esposas más cuyos nombres e hijos no he encontrado. Justo casó con Francisca González y Romana Franco y José con Rosa Martínez (no tuvieron hijos) su hija Virginia con Hilario de la Torre.  Este tatarabuelo murió de forma violenta, según dicen, en connivencia con la tercera esposa.
De los bisabuelos Justo Galindo Castellanos y Francisca González, sus hijos fueron  Manuel con Emilia González Franco (mis abuelos maternos) Emilia y Ma. Guadalupe con Jesús de la Torre Angulo (tío abuelo paterno) y María con Sixto Báez. De segundo matrimonio con Romana Franco: Delfino con Ma. Guadalupe Franco González (hija de Cirilo Franco Hernández, Pedro con Carmen y Eufrosina de la Torre Rodríguez (hijas del tío abuelo paterno José) y Ma. Refugio con Fulgencio Fonseca.
Los hijos de los abuelos Manuel Galindo González y Emilia González Franco, fueron  Julia que casó con Alberto Navarro Navarro, Ma. Dolores con Francisco de la Torre Hernández (mis padres) Francisca con J. Refugio Gutiérrez Hernández (fallecido también violentamente a unos cuantos meses de casado) Rafael, fallecido soltero de igual forma, Gabriel con Luz María Muñoz Hernández, Ana María con Adalberto de la Torre Hernández (hermano menor de mi padre) Amelia con Manuel Muñoz Hernández (cuñado del tío Gabriel) Herlinda con J. Jesús Franco González (hijo menor de la familia Franco González, su primo hermano) Ma. Consuelo con Jesús Galindo Franco (su primo hermano y sobrino) e Irene con Roberto González Rodríguez.
De las familias de la Torre Hernández, abuelos paternos y Galindo González, abuelos maternos, fuimos más de 100 primos hermanos, Con todos, aparte algunas diferencias de opinión y caracteres, he llevado afortunadamente buenas relaciones. Muchos están en buena situación patrimonial, básicamente por heredades de terrenos familiares, en varios casos manejadas a estilos y procedimientos con vestigios aún feudalistas.   
Como se puede observar ambos apellidos, de la Torre y Galindo, se mezclan reiteradamente, recurriendo para los matrimonios a las socorridas dispensas o permisos religiosos papales por las consanguinidades, en obediencia a la muy arraigada costumbre o ley no escrita de proteger el concepto inviolable de propiedad de la tierra y los linajes respectivos, marcados a sangre y fuego en la idiosincrasia alteña.      
TRONCO DE LA TORRE GALINDO
FRANCISCO DE LA TORRE HDEZ./MA. DOLORES GALINDO GLEZ. (MIS PADRES)
Mi padre nació en el rancho Palo Dulce de Tototlán, Jal., 30/6/1909 y el  mismo año pero el 21 de mayo mi madre en El Capulín, de Tepatitlán. Contrajeron matrimonio en Atotonilco el 7 de mayo de 1935 a las cinco de la mañana, como era costumbre arraigada en el medio rural; su luna de miel fue en Chapala.
Primero de 10 hermanos, nací el 5/2/1936 (tronco familiar abajo) 2º María Mercedes 8/6/1937 esposo José de Jesús González Rodríguez 2/5/1930, hijos Felipe de Jesús 4/7/1966, esposa Rosa Barajas Pérez 4/11/1970 hijos Felipe de Jesús 15/5/1995 y Adrián 27/3/1996,  Joel 9/7/1968 esposa Catalina Genoveva Ascencio Rivera 18/3/1971 hijo Irving 18/9/2007, José Luis 16/4/1970 con Liliana Díaz Villanueva 30/4/1972 hijos Oliver Edgardo 3/9/1994, Joselyne Liliana 8/2/1997 y Noemí Jaqueline 2/1/2001; 3º José Luis 22/2/1939 con María de los Ángeles Briseño Alejandre 2/8/1945 hijos Cuauhtémoc 12/4/1971 con Andrea Vega 6/8/1973 hijos Andrew 20/5/1997 y Vanesa Noemí 9/9/1998, Luis 30/4/1973, soltero, Juliana 19/6/1975 con Robert Cerrillo 17//7/1973 hijo Joseph Donovan 2/1/1995, Georgina 19/6/1975 José Luis Guerrero Salazar 28/6/1973 hijo José Luis 16/9/1995 y Nikolas  25/10/2002, y Noemí 12/10/1977 con Martin Pierce 21/11/1965 hijos María Celeste 23/6/1998 y Martin Luis Wade 16/7/2009; 4º Ramón 7/11/1940 con Leonor Velázquez Díaz 29/8/1950, hija Nancy 20/2/1985 con Daniel Orlando Valdez Buelna 5/2/1981 hijos Lizbeth 26/5/2005 y Ramón Emiliano 26/12/2013; 5º Cipriano (27/12/1942 (QEPD) con Carmen Celina Contreras González 8/1/1950 hijos Alejandro 19/11/1976 con Ana Catalina Cantú Alvarado 3/8/1975, Octavio 27/10/1978 con Marcela Roldán Suárez 2/6/1981 hijo Leonardo 10/6/2000,  César Cipriano 2/3/1984 con Araceli Covarrubias Díaz 18/6/1988.
6o María de la Luz 24/5/1944 con Francisco Javier Aguirre Villagrán 8/10/1942 (QEPD) hijos Eduardo Javier 2/9/1969 con Esmeralda Arias Salcedo 2/5/1977 hijos Carlos Francisco 18/4/2006 e Isabel Diaraní 26/11/2011, Cecilia 9/1/1971 con Hugo Hernández López 18/2/1958 hijos Karla Cecilia 12/3/1996 y Ruth Ivanna 24/10/2006, Miriam 2/9/1972 con Leonardo Villa Salcedo 24/2/1971 hijos Paulina 24/1/2002 y Mariana 16/8/2005, Judith 6/1/1974 con Héctor Agustín Rodríguez Núñez 23/9/1967 hijos Dariana 25/7/2000, Héctor Elí 1/8/2004 y Matías 16/4/2010, Norma 2/3/1979 con Carlos Enrique Guzmán Nava 28/10/1980 hijos Camila 28/7/2007 y Jimena 19/8/2009, Noé 23/9/1980 con María Guadalupe Navarro Rivera 29/7/1981 hija Leneth 15/9/2011; 7º Adolfo 12/3/1946 con Genoveva Aguirre Godínez 25/12/1954 hija Anaís 15/1/1986 con Édgar Salvador Esquivel Camarena 6/8/1985 hijo André 18/3/2016; 8º Evangelina 11/3/1948 con Jorge Enrique Orozco López 5/4/1945 hijos Jorge 13/2/1976 con Teresita del Niño Jesús Godínez Romero 2/9/1974 hijos Santiago de Jesús 16/9/2000 y Fernando Guadalupe 25/7/2005, Ana Luz 28/4/1981 con Manuel Flores Martínez 2/10/1980 hijo José Manuel 5/1/2016, 9º Rosa María 21/2/1950 con Luis Guillermo Villalpando Ochoa 19/1/1949 hijos Diego 8/7/1976 con Mónica Mosqueda Martínez 14/2/1977 hija Daria 8/10/2004, Isaela 2/9/1980 con Víctor Valles Gómez 21/8/1977  hija Valentina 9/8/2013; y 10º Jorge 27/10/1954 con María de los Ángeles Fontes Caballero 9/4/1956 hijos Georgette 6/11/1978 con Juan Ignacio López Yuen 5/3/1974 hijos Mateo 26//2008 e Ián 28/1/2011, Ángeles Ivette 15/5/1982 con Ricardo Preciado Loza 19/3/1982 hija Ximena 27/10/2015 y Jorge Francisco 4/10/1986.   
TRONCO DE LA TORRE GUTIÉRREZ
FELIPE DE J. DE LA TORRE GALINDO/TERESA DE JESÚS GUTIÉRREZ GARCÍA
Francisco José 4/3/1964 con Fernanda Gabriela Ramos Genel 13/4/1964, hijos Francisco 29/4/1995 y Darío Manuel 29/4/1997; Alma Rosa 7/7/1965 con Víctor Aarón Sánchez Flores 1//7/1964, hijos Cristóbal Felipe 17/4/1991 y María Renée 29/12/1994; Adriana Teresita 18/11/1966 con Marco Aurelio Sierra Lázaro 5/5/1966, hijos Lázaro 30/1/1999, Abril 27/9/2000 y María Azul 12/11/2003; Carlos Felipe 4/11/1967 con Mónica Alejandra Martínez Baumbach 20/12/1968, hijos Santiago 27/1/1997, Sebastián 31/10/2001 y César 17/6/2009; y Claudia Patricia 31/8/1969 hija Valeria de la Torre Gutiérrez 1/6/2005.

lunes, 3 de octubre de 2016

BANAMEX GUADALAJARA 3, INDEPENDENCIA

En Zacapu, Mich., mi primera gerencia Banamex del 1 de Enero de 1969 a fines de  septiembre de 1970, para entregársela a Adalberto Carvajal Herrera y recibir en mi segundo regreso a Guadalajara la sucursal que menciono en el rubro de manos del Sr. Federico Mendoza García, logré gracias a Dios, sin falsa modestia, una actuación realmente extraordinaria, superando con creces, en tan sólo un año nueve meses, los requerimientos y pronósticos que en la Dirección de Occidente estimaron previamente mis superiores, encabezados por don Adolfo Sánchez Medal y sus subalternos, entre ellos Fernando Garza Lira del área administrativa (ver relatos Banamex Zacapu y Banamex Guadalajara Dos) 
Inicié Zacapu con una penetración bancaria promedio del 72%, que se les  hacía imposible que pudiera mejorar, y la entregué con más del 80%, compitiendo con todos los bancos, privados y oficiales de entonces. Dejé por ejemplo en ceros las carteras vencidas e, inaudito, las castigadas de años anteriores, representando una verdadera hazaña por el lado que se le vea; así mismo logre tener el 100% en Créditos Hipotecarios para Vivienda de Interés Social y de otro tipo; abrí Planes Agrícolas únicos en la banca  privada y oficial para el cultivo del Maíz del Temporal en el altiplano zacapense y para Lenteja en los municipios de Coeneo y Huaniqueo.
A mi sucesor tuve que entregarle mi cargo durante dos meses en vez de uno porque decía no poder con el paquete, mes y medio inicial, irme a recibir Independencia en quince días y volver quince a terminar. Quiero recordar al caso que la prolongada subgerencia previa de Guadalajara la había entregado a dos compañeros en vez de uno, a Enrique Pérez Maestre y José Quiroz Jr. Como pensé que iba a suceder, por la forma en que sabía que Carvajal estaba trabajando, unos meses después me llamó don Adolfo para pedirme que le hiciera el favor de aclararle unas quejas que les estaba presentando.
Al día siguiente, como quedamos, me presenté en la Dirección y después de esperar un buen rato, como por costumbre pasaba con las citas, de lo que bromeaba con la afable secretaria  Srta. María Dolores Pelayo Gutiérrez –“ya viene a perder el tiempo Sr. De la Torre” –“la verdad sí Lolita” Me recibieron después de un buen rato, creo adrede, en la sala de juntas nada más y nada menos que siete funcionarios incluyendo al Sr. Sánchez. Después de  mi expresión “¡ah, con que montoneros!” y la falsa de ellos “para terminar pronto” empezamos a trabajar.
La lista del quejoso era enorme y hasta ridícula, pensé sin manifestarlo que entre él y el funcionario de revisión de crédito presente como fiscal o abogado defensor del banco, con quien había tenido los álgidos enfrentamientos en Zacapu, descritos en el relato homónimo, hubiera una connivencia falaz.
Insistí en que analizáramos caso por caso, lo que nos  llevó varias horas. Salí airoso de todo afortunadamente y de manera contundente ante los argumentos del abogado oficioso del diablo. Don Adolfo con todos los mirones que prácticamente fueron sólo eso, me felicitó y manifestó que no había problema alguno, contestándole que para mí sí lo había y que todo lo que habíamos comentado se lo iba a poner por escrito en el siguiente fin de semana para no distraer mi trabajo normal en la sucursal; lo cual hice puntual y conservo una copia.
La jurisdicción o área de trabajo de Independencia era, y de alguna manera hoy quedan rezagos, la parte brava de Guadalajara. Zona roja o de tolerancia, infinidad de giros negros y seminegros y de otra índole no muy ortodoxa; antigua central camionera, talleres micro, pequeños y medianos y hasta grandes, así como de la misma forma transportistas de carga local y foránea, etc. etc. muchos jóvenes en el personal del banco fáciles de desviarse de las formalidades de la institución, obligaban desde luego a andarse con cuidado.    
Por otra parte, nuestro campo de trabajo contaba con la gran mayoría del ramo de talleres y artesanos individuales de la joyería trascendental e importantísima de Guadalajara y del país, resultando que el abasto obligado de oro laminado por parte del Banco de México, se adquiría en la sucursal de BNM de Aves. Juárez y  Corona; resultando esto incongruente y por otra parte atractivo para las operaciones de mi sucursal. Convine a través del cajero principal de la sucursal Guadalajara Antonio Paz Miranda, mi amigo, mediante el registro de usuarios correspondiente, nos facilitara la distribución del metal.    
Así, se atendieron las necesidades de joyeros prestigiosos como los hermanos Peregrina a quienes conocía desde los años 50´s cuando les vendí las monedas del Sr. Cura José de la Torre Rueda (ver Banamex Atotonilco) Jacinto Vázquez Plascencia, José Luis Pérez Valadez, Rigoberto Vázquez Ruiz, Mario Reyes, Silviano Hernández Gómez, Jesús Figueroa Gómez, Guillermo Morán Rivera, Jesús Figueroa González, José Guadalupe y José González Navarro. Varios familiares de éstos son ahora propietarios o socios de los centros joyeros ubicados en las Plazas Tapatía y Expo Guadalajara.  
Según dije recibí Independencia en la primera quincena de septiembre de 1970. Como lo hice en Zacapu, empecé por revisar la cartera vencida en sus diferentes formas, encontrándome con verdaderas joyitas del mal hacer de mis antecesores; créditos castigados innecesariamente y, de asombro, un enorme fajo de cheques foráneos o de remesas en camino claramente fraudulentos, cuya práctica se había convertido en la sucursal en un deporte muy socorrido. Procedían en su mayoría de chequeras falsas de diferentes bancos principalmente de los estados norteños, comprados en el mercado de abastos que era la  principal fuente proveedora. Expedidos generalmente por cantidades de siete dígitos medios incluyendo centavos, bien formulados, muchos elaborados con la misma máquina de escribir, que ya era el colmo. Jinetear el dinero de un cheque de esos por hasta más de un mes era buen negocio financiero.
De la cartera  vencida morosa castigada, voy a mencionar sólo dos casos.
I.-El de un crédito asegurado  con garantía hipotecaria enviado al hoyo dizque por no poder deslindar el lote de terreno de la Colonia Independencia que el nada recto empresario Antonio Alcaraz Asencio entregó como pago. El abogado externo del banco, conocido de todos nosotros, festivo y dicharachero que manejó el caso por el banco, Aurelio Robles-Castillo Canto, cuyo papá del mismo nombre y profesión fue el autor de la novela y famosa película Ay Jalisco no te Rajes con Jorge Negrete y director de debut y despedida de su continuación El Ametralladora con Pedro Infante, al inquirirle el asunto me contestó, con toda cachaza que el deudor era su compadre y que luego este le vendió el terreno a una de sus hermanas.
El tongo lo comenté de inmediato con el Lic. Gonzalo García Velasco, jefe del Departamento Jurídico de la dirección, con quien me llevaba muy bien, bromeándole que su departamento no servía para nada, como así fue la acción al respecto.
El citado departamento jurídico de la dirección occidente del banco, estaba constituido aparte del jefe García Velasco, según recuerdo, por los abogados Luis Manuel Meján Carrer, Jorge Godínez Orozco (QEPD) muy alegre y popular, José Luis Aguirre Anguiano, Arturo Magaña López, Gilberto Macías Flores y Ernesto Valladares Rojo. Como abogados externos el Lic. Robles-Castillo Canto mencionado antes y Sergio Aguirre Anguiano que al tiempo fue magistrado de la SCJN. Antes de este departamento había sido abogado consultor principal el Lic. Notario Jorge Arauz, con quien traté mucho en mi primera estadía en la sucursal Guadalajara en 1961, en tiempos de don Amador Murguía Blancarte.  
Continúo con el asunto anterior. Había dado orden desde mi llegada que al cierre de labores de cada día me pasaran, básicamente para labores de promoción ante los giradores, los cheques de otros bancos a partir de $5,000.00 (pesos de 1970) que hubieran caído en las cajas, resultando que un día veo un cheque del Banco Abomrad local del Sr. Alcaraz por una importante suma. Me comuniqué de inmediato con Gonzalo espetándole que ahora si su departamento podía servir para algo. Se le embargó la susodicha cuenta cobrándole al moroso hasta la risa incluyendo un préstamo personal.
Por esos días, mi cliente primo, tío y compadre Pedro Galindo de la Torre, me invitó a una fiesta por su cumpleaños en su casa en Av. Ávila Camacho y la ahora Jorge Álvarez del Castillo. Pomposamente me presentó a sus amigos don Jesús Campos y al Sr. Alcaraz. Evidentemente pensé que si el sujeto supiera lo que le había hecho, cuando menos hubiera comentado algo al respecto.
II.-El del crédito de una mueblería que manejaba el junior “todo lo puedo y me vale” en lugar del papá incapacitado, que describo en el relato Un Cliente Moroso y Fanfarrón” de estas vivencias.
En no pocas sucursales de Banamex, y más en los demás bancos de entonces, por costumbre y básicamente por comodidad o flojera, falta de profesionalismo de los gerentes y otros funcionarios bancarios, se otorgaban créditos en Préstamos Directos y descuento de Letras de Cambio fingidas, por manga ancha o fax track como ahora se dice, en vez de ocasionalmente o como facilidades puente, de manera viciada o permanente, en vez de elaborar los estudios pertinentes para atender sus necesidades de financiamiento de acuerdo con el ramo de actividad de cada sujeto de crédito, con Aperturas de Crédito de Habilitación o Avío y Refaccionario, para los productores; Créditos Comerciales nacionales o extranjeros con o sin  documentos de embarque para ventas o compras en el interior o en otros países; Préstamos para Adquisición de Bienes de Consumo Duradero (ABCD) y hasta Préstamos Personales a un año en pagos mensuales para cualquier actividad, en especial para micro o noveles empresarios (ver al caso el relato Martha y también Banamex Zacapu)   
El funcionamiento de la banca actual, en manos extranjeras de ávida vocación usurera, está precisamente sustentado en el cobro de tarifas de servicios por todo, que antes no se cobraban, y son plenamente leoninas y muchas veces falaces: caso nada raro, te envían una tarjeta de crédito no pedida que rechazas y ni siquiera recibes; al tiempo (hasta años) te presentan una cuenta por varios miles de pesos iniciada por las cuotas anuales de renovación más intereses sobre intereses que te puede provocar hasta un infarto.
En vez de una atención personalizada, amigable y de tono  humano, se manejan por lo que los sistemas electrónicos, muchas veces estúpidos y carentes obviamente de criterio, les indican. Les faltan los roles de antaño in situ de prospectación y promoción como vocación bancaria profesional para cada cliente o prospecto.
¿A qué cliente tarjetahabiente no le llegan continuas ofertas de préstamos pre autorizados por sumas importantes sin que medie absolutamente ninguna propuesta ni identificación previa? Por un pago mensual fijo a múltiplos de 12 (1, 2, 3 y hasta 5 años) en que te ofrecen un cobro fijo por cada $1,000.00 que pidas, presumiéndote un 12% de interés anual sin mencionarte jamás el IVA respectivo y otros factores ocultos. Después de que calculas al respecto caes en cuenta que el costo es altísimo y un engaño, y si en mala hora lo aceptaste, para pagarlo anticipadamente y cancelarlo debes dar mil vueltas y pagar en el ínter varios mensualidades para que te lo quiten.          
Vamos a mencionar algunos otros clientes, perdonándome muchos que se me olviden, de mi clientela normal de Independencia.  
Don Jaime Piza Zavalveytia del ramo industrial y del transporte pesado de carga e inversionista.  Conocí su fábrica y talleres de sus trailers, sus oficinas e incluso su casa habitación, una mansión en Aves. Américas y la ahora Jorge Álvarez del Castillo zona de la glorieta Colón. Don Jaime mantenía en el banco unas inversiones millonarias a 10 años que en justicia deberían tener ya un mejor tratamiento; a mi consejo obtuvo de la dirección un ajuste financiero considerable.     
Posteriormente a mi salida del banco tuve oportunidad de compartir con alguno de sus hijos, creo que con Pedro, en algún evento de negocios cuando yo era consejero en la Cámara de Comercio de Guadalajara. Varios de sus hermanos son empresarios ahora en diferentes empresas como Rancho Santa Teresa, TeAgave, etc.
Los dos hermanos propietarios de Cía. Textil Alma, dueña entre otras marcas de los brasieres Lulyis Brass. El primero, creo que don Heliodoro, muy propio, manejaba las tareas administrativas y el segundo muy festivo y dicharachero las ventas y relaciones públicas, quien solía nombrarme el tigre de la calzada. Llegué con mi esposa a asistir a eventos en la enorme casa de don Heliodoro en Lomas del Valle.   
Dos hermanos argentinos de origen alemán dueños de la empresa de aceros finos Casa Sommer, actualmente ramificada en gran parte del país, con quienes disfrutamos en su casa más de una vez la cocina alemana, en especial sus incomparables salchichas teutonas.
Acero Sueco Palme, del mismo giro de la anterior, también extendida a varios estados de nuestro país, de cuyos funcionarios desafortunadamente no me acuerdo.  
Tequila Orendain manejada por don Jaime Orendain y sus hermanos, sucediendo a su papá el fundador de la empresa en 1926 Sr. Eduardo Orendain González, a quien también traté  en Tequila, Jal.  
Autopartes Legítimas de don Ignacio Jiménez Navarro en sociedad con don Salvador Pérez de León Figueroa (QEPD) Don Nacho (QEPD) fue propietario también de la Gasolinería en Álvaro Obregón y Churubusco, contra esquina de la parroquia de la Purísima Concepción (La Concha) De familia alteña jalisciense, fue muy afín a la familia Banamex, en particular conmigo, acompañándonos por muchos años a las reuniones mensuales del Grupo Amigos Banamex Guadalajara que organicé y manejo desde enero de 1996. 
Los señores José Luis y Afif Kabande de la industria zapatera ubicados en Xicotencátl a unos pasos de Gómez Farías, muy cerca del Cuartel Colorado. 
Las sucursales nacionales de Cía. Fundidora y de Fierro y Acero de Monterrey e Industrias Químicas de México, cuyas direcciones no recuerdo,  lo mismo que de Perfiles Guadalajara.
Don Salvador Ruvalcaba Ruvalcaba era el dueño entonces del centro nocturno El Zombi (ahora Lipstick) mencionado antes y de varios moteles de paso. Llagaba todos los días temprano al banco acompañado de un compadre y ayudante administrativo, con bolsas de dinero en efectivo a granel en papel de estraza. En caja se le contaba para acreditar a su cuenta corriente de cheques. En una ocasión surgió un faltante de $10,000.00 (como el que en seguida también describo) un dineral en aquellos tiempos. Al confirmar que se le habían abonado de más (inserto un 1 antes de la cifra de miles) y a su respuesta que si algún día hubiera habido sobrante, nunca le habíamos dicho; como al fin a Pedro Angulo, cajero principal, le tenía mucha confianza, después de contestarle que la cajera iba a pagar y responder en broma “que se joda por pendeja” y luego “no hay problema, mañana que me los descuente” se solucionó el problema.
Igual, otro día como a las 4 de la tarde, tres horas después del cierre, Pedro Angulo no encontraba otra “pata” por la misma suma. Al estar revisando las posibilidades de encontrarla, al fin le pedí la bolsa de lona donde el Servicio Panamericano de Protección había entregado una dotación en billetes de la misma suma, encontramos que tenía una ranura en la parte inferior. Llevamos al día siguiente el cuerpo del delito a la sucursal Guadalajara, resultando que el hábil chofer reconoció la extracción del billete usando un simple pasador para cabello femenino.       
Un  viernes en la mañana como a las 11 o 12, un viejito cuentahabiente de ahorros, pidió hablar conmigo (atendía en  mi escritorio a todo mundo y hasta varios al mismo tiempo)
-Discúlpeme Sr. gerente. Fíjese que vine a cobrar mis intereses (semestrales) y el cajero me hizo firmar dos recibos -Permítame su libreta, venga por favor mañana como ahora y le tengo resuelto su asunto. Llamé de inmediato al Contralor.
-José Luis, de los comprobantes de operaciones diarias, dóblame las fichas de retiros de ahorros de los últimos tres meses, es urgente, que te ayude tu secretaria -¿Para que los quieres -Tu concrétate a traerlos.
Al rato
-Relacióname los recibos duplicados y por quienes fueron autorizados cada uno. ¿No caes ahora en cuenta de lo que pasa?  -Pues no -¡Ah! Pues se trata de fraude.
Por teléfono con Gonzalo García Velasco del Departamento Jurídico
-Tengo involucrados en un desfalco con intereses de cuentas de ahorro a cinco empleados
-No podemos dejarlo para otro día –No Gonzalo, es viernes -Voy a mandar al Lic. Meján -De acuerdo.
Así, con la intervención del abogado Meján, mediante su renuncia y sin proceso penal alguno, se fueron a su casa cinco promisorios jóvenes empleados, entre los que se encontraba uno recién ingresado y otro que al tiempo fue funcionario nacional importante de una empresa transnacional europea.
El Lic. Gonzalo García Velasco, según datos que encontré en internet, duró 35 años en BNM, los últimos como Director General Jurídico y Secretario del Consejo de Administración;  Consejero Propietario Independiente de American Express Bank México; socio fundador de García Velasco, Martínez de Velasco y De Luca, S.C. y Doctor en Derecho de la Universidad Panamericana. 
El Lic. Luis Meján Carrer fue luego en México importante miembro de abogados de BNM en la Dirección General, luego director del Instituto Federal de Concursos Mercantiles, (par  con la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos) organismo auxiliar del Consejo de la Judicatura Federal; ahora catedrático del ITAM y miembro de la Barra Mexicana de Abogados, A. C.
A unos meses en Independencia me llegó don Urbano Díaz Aguirre, quien me ingresó al banco de una manera muy especial en junio de 1954 (ver relato Banamex Atotonilco) a pasarme visita de crédito de la dirección general del banco. Nos dio mucho gusto reencontrarnos. Antes de empezar su cometido me informó que se seguía a otra sucursal porque conmigo no tenía mayor cosa que hacer. 
Por contra, el rol de visitas similares pero de la dirección occidente a cargo del Sr. Joaquín Ruiz Fernández, con quien tuve situaciones de trabajo muy álgidas y tensas (al caso, relato Banamex Guadalajara 1) lo inició conmigo, sirviendo de un acercamiento y limación de asperezas formidable y afortunado y de amistad hasta su fallecimiento.
Menciono finalmente; una organización filantrópica europea, creo suiza o alemana, en virtud del programa exitoso de financiamiento al cultivo de la fresa en Zamora a pequeños productores ejidatarios con la Cía. Heinz Alimentos (ver relato Banamex Zamora) implantó un programa social de ayuda en la población de Zapotitán de Hidalgo, Mpio., de Jocotepec. El Sr. Ruiz Fernández con información de lo de Zamora, asignó a Independencia el asunto, que en realidad no tenía mayor participación adicional, pues ellos traían todo elaborado y sólo querían cobijarse de alguna manera con la imagen del banco.
Por otra parte, ya había decidido dejar a BNM para dedicarme a negocios y actividades propias que en correspondientes relatos detallo. 
 

martes, 27 de septiembre de 2016

"¡AH! PARA UNA BOTELLA QUE DEBEN HABERSE TOMADO"

Pasamos ese sábado de fines de septiembre o principios de octubre de 1970, por la licorería y oficinas del Sr. Tomás Barboza, una puerta antes del centro nocturno El Zarape, también de su propiedad como El Nopal contiguo, por la calle Gigantes a unas cuadras de la Calzada Independencia. Vi de reojo que don Tomás estaba despachando en su escritorio.  
El mesero, ya conocido, nos atendió con especial esmero, cayendo luego en cuenta que era por instrucciones de su patrón. Nos asignó de inmediato una magnífica mesa y al volver con el servicio, botella de Herradura blanco de litro y sus complementos, no me quiso cobrar y al volver por el rechazo que hice, me indicó que decía don Tomás que si me cobraba lo iba correr.
Había llegado a la gerencia de Banamex Independencia al dejar la de Zacapu y llevaba, con  mi esposa como invitados procedentes de esta última, dos matrimonios amigos que habían estado de acuerdo y entusiasmados por asistir a lugar un tanto escabroso y en una zona brava de Guadalajara.     
La velada les encantó a mis invitados. Consumimos dos botellas más de Herradura con botanas fuertes principalmente filetes gruesos de res de excelente calidad, acompañadas de su molcajete de salsa martajada mexicana (jitomate, chiles verdes, cebollitas cambray y tortillas recién hechas) Salimos los seis en la madrugada del domingo, en mejores condiciones que la mayoría de los que aún pernoctaban ahí y de muchos que ya se habían retirado.     
Nos habíamos encontrado algunos clientes y amigos conocidos, no faltando invitaciones de su parte que rechazamos por respeto a nuestras acompañantes. Algunas mujeres solas aventadas nos cocoreaban y echaban los perros, nomás por fregar. Uno que otro enamoradizo quiso echar su cuarto a espadas, ocupándonos de pararlo con el casual auxilio del cuerpo de seguridad del antro.    
El lunes siguiente en su visita al banco, le precisé al Sr. Barboza que no era ni remotamente mi manera aprovechar el puesto para obtener ventajas, que a sus dos centros iba con gusto desde tiempo atrás, así como a otros de la ciudad. 
-¡Ah! Para una botella que deben haber consumido
-No don Tomás, no es el caso, pero fueron tres y no de cualquier tequila
-¡Qué bueno, más que hubieran sido
-Así será en otra ocasión, pero por nuestra cuenta, o iremos a otra parte
-De veras, como me han dicho varios amigos, es usted un verdadero chingón, como gerente y como tomador
-Así las cosas caminan bien Sr. Barboza.
Entonces nuestra Perla Tapatía era muy diferente; podíamos transitar las 24 horas del día sin prácticamente problema alguno. No pocas veces fortalecer amistades o iniciar nuevas, así como atraer nuevos clientes al banco.
Era el auge de los restaurantes folklóricos de medio día hasta bien entrada la noche, con música en vivo de mariachis e intérpretes artísticos en boga. De la cadena Cazadores el campestre tradicional cerca de la glorieta del charro (con el mariachi Nuevo Tecalitlán que dirigía José “Pepe” Martínez, quien después se hizo cargo del Vargas de Tecalitlán a la muerte de don Silvestre Vargas) y el tequila “quemadito de la casa” que después se convirtió en el actual Cazadores. El Abajeño de la Minerva (todavía ahora en servicio) Carnes Asadas Tolsá; Rancho Grande por López Mateos Sur y Ave. Conchitas donde hacía temporada el dueto Lucha y Jorge (con su éxito Agraciada Golondrina entre otras) La Huerta por Javier Mina con temporadas de Emilio Gálvez, con su memorable interpretación de Señora Bonita, y las hermanitas Hernández; El Fandango en Francisco de Aysa y la 56, La Faena por Gigantes y la misma, otros en las inmediaciones del Estadio Jalisco y la Plaza de Toros El Nuevo Progreso, etc. etc.
Había muchos centros nocturnos aparte de los dos mencionados, independientes o en hoteles. El de los hermanos Reyes en su hotel de la calzada Independencia; el del penthouse del entonces hotel Hilton en Av. Niños Héroes a dos cuadras de la citada calzada, con una vista panorámica estupenda de la ciudad; El Afro Casino en Libertad 6 y la calzada. Más subidos de tono Guadalajara de Día, Rosa Murillo, La Caballona, La Coreana entre los independientes de moda nuevos, y de los antiguos el Zombi (ahora Lipstick) en la calzada entre Industria y República, propiedad con varios moteles de paso del Sr. Salvador Ruvalcaba Ruvulcaba (mencionado en Banamex 3 Independencia) en donde hacían temporadas largas los duetos Los Dos Oros y Los Dos Reales; El Dandy, La Tarara, La Habanita; El Chacho y El Chacho 2  por Álvaro Obregón, y muchos otros 

sábado, 13 de agosto de 2016

SILVERIO PLASCENCIA

Era un hombre maduro, de unos cincuenta y tantos años allá por principios de los cuarentas del pasado siglo veinte.  Blanco, alto, fuerte, de buena presencia. Era bien aceptado y hábil influenciador. Mantenía relaciones amistosas con los personajes principales del entorno, ya fueran rancheros ricos, caciques, u otros representantes civiles, religiosos o políticos. Con todo y esto su trato causaba cierta inexplicable desazón.

No tenía tierras ni otros bienes de importancia que apoyaran negocios valiosos y el nivel de vida que llevaba. Hacía poco había llegado al rancho sin antecedentes previos, en compañía de su esposa. Unos decían que era villista o cristero. Esto último, si acaso en algún otro lugar, pues ahí y en los alrededores, tierra alteña jalisciense de cristeros, nadie daba cuenta. 
No socializaban y a su mujer sin éxito, trataron de amistarla las demás mujeres del rancho. La casa y solar donde llegaron se las prestaron los dueños, emigrados a San Pedro Tlaquepaque en 1927, huyendo de la revolución cristera, con motivo de la criminal concentración de civiles que ordenó el gobierno callista. Esa propiedad y otras las  habían venido rentando o prestando a conocidos o personas de confianza. Nunca se supo su relación con el nuevo inquilino.  
De manera casual lo visitaban individuos desconocidos, que rápido se regresaban. Se veía que eran de fuera por su aspecto y cabalgaduras. Ninguno se supo y menos dijo a qué iba. Alguien del rancho aseguraba a los de más confianza que cuando menos uno de estos forasteros, que le había llamado especialmente la atención, no se había regresado. 
El ejido del rancho, único en muchos ranchos alteños vecinos a la redonda, solicitó en 1943 ampliación de tierras. Éste se había creado más por causas e intereses mezquinos de entrampados y sucios negocios entre administradores caciquiles de las tierras y autoridades corruptas. 
Muchos de los camaradas ejidatarios, habían sido traídos de fuera y de actividades que no tenían nada que ver con el campo. Esto incrementaba el malestar y coraje que hacia el agrarismo tenían los pequeños propietarios y demás campesinos y medieros del lugar. 
Se vio entonces a Silverio Plascencia visitar en más de una ocasión al comisario ejidal y secuaces que solicitaban más tierras. Luego de repente el comisario se puso en paz y dos o tres de los peticionarios desaparecieron del rancho. A alguno lo vieron en la cabecera municipal desempeñando otras actividades. Alguien de los sabelotodo, que nunca faltan, aseguraba que los otros habían pasado a mejor vida. Don Silverio en tanto, fortalecía su economía y relación con los principales del rancho. 
En estos años sobrevino al país la desastrosa fiebre aftosa, 1946-1947, al ganado vacuno. Con el apoyo técnico y material de los Estados Unidos, el gobierno mexicano al mando de Miguel Alemán Valdés, 1946-1952, decidió sacrificar todas las reses, en perjuicio de millones de mexicanos del sector agropecuario. Un amigo del titular de este relato con chamba en el ejército, lo contrató, junto con un pequeño equipo de ayudantes, como gatilleros del  rifle sanitario ejecutor de los bobinos. 
Hubo reclamos locales y a lo largo y ancho del territorio nacional por la desenfrenada matazón. Los ganaderos exigían entre otras cosas, cuentas de partidas de animales que habían ido a engrosar los hatos y bolsillos de políticos y civiles del sistema, en vez de sacrificarse. El papel al respecto de Silverio Plascencia en el rancho y alrededores, no se aclaró pero para muchos era obvio.  
En el tiempo en que se formó el ejido, mediando las circunstancias oscuras mencionadas, el cabecilla agrario venido de fuera como otros de sus camaradas, cometió varios atropellos en el rancho. En uno de sus actos mató a uno de los  terratenientes y huyó. En otros lugares siguió delinquiendo y al tiempo lo apresaron. Silverio se enteró del encarcelamiento y presto fue a ofrecer sus servicios a los dolientes del difunto. 
 Éstos, apaciguados por el tiempo ya transcurrido, o por no ser gente de pleito y que además, la denuncia no iba a revivir al muerto y sí los malos recuerdos y nuevos riesgos, según su personal parecer, no quisieron agregar su denuncia a los cargos del  preso. Así don Silverio sumó, una vez más,  puntos a su favor.    
Murió este hombre ya octogenario. Hasta sus últimos días se dedicó al mismo modo de vida. A su velorio asistieron gentes del rancho y de otros cercanos, así como personas de más lejos. Entre estas últimas se encontraban algunos que decían ser sus hijos. A muy pocos de los concurrentes pasó desapercibido que las mamás de éstos, aunque no estuvieran presentes, debían ser más de una. 
La viuda conocida, duró muy poco en el rancho. Antes de irse, hizo visitas a algunos de los terratenientes. La escasa mudanza de sus bienes fue transportada, junto con ella, en una troca propiedad de uno de los rancheros. 
Al tiempo llegaron a la casa desocupada, unos familiares de los dueños. Traían unos aparatos para buscar tesoros e hicieron por todos lados un escarbadero infructuoso, salvo que encontraron algunos esqueletos humanos. El descubrimiento, que no era el único de su tipo por esos rumbos, no fue motivo de indagación oficial alguna. Los cadáveres exhumados, según decían dos o tres lugareños que contrataron los dueños para escarbar, eran unos de la época de Silverio Plascencia y otros de tiempos más remotos. 
En un rancho incomunicado, dejado de la mano de Dios, que no obstante en la actualidad tiene ya medios de comunicación esenciales, hay para otros tipos de sorpresas, por acontecimientos pasados de la historia turbulenta de nuestro país.                                        

sábado, 30 de julio de 2016

SEÑOR CURA JOSÉ DE LA TORRE RUEDA

Cuando llegamos a Atotonilco el 31 de diciembre de 1944, a punto de cumplir yo los nueve años el 5 de febrero e ingresar a primero de primaria el 1/1/1945, ya era titular de la parroquia de San Miguel, única entonces en nuestro Jardín de Jalisco, como se le ha llamado con justicia a esta singular ciudad alteña jalisciense. 
Poco tiempo después le pidió a mi padre que fuera a verlo para nombrarme monaguillo. La propuesta realmente me aterraba y con toda firmeza le dije a mi padre que no iba, temiendo su reacción violenta, que curiosamente no la hubo. Siguieron su curso las cosas y el señor cura, como a otros de sus parroquianos seguramente me siguió la pista, sobre todo mi jerarquía como alumno número uno de toda la primaria. 
También debe haberse dado cuenta de la serie de nueve veces nueve rosarios diarios que hice en el templo, como acto de contrición, por mi afición desmedida al cine y otras cosas, para lo que me valía muchas veces de procedimientos no muy ortodoxos (ver los cinco relatos sobre el cine)   
Luego, ya en Banamex por ahí de 1955 o 1956 pues ya estaba el banco en su segundo domicilio al emigrar de 16 de Septiembre y Prisciliano Sánchez a mediados de Colón, entre Rayón e Hidalgo, cuando mi padre en una de sus últimas regresadas a casa de sus estadías por medio año en los E.U.A., discurrió pedirle al Sr. cura que revisara mis libros, que ya sumaban algunas decenas. 
Encontré al salir del banco a comer unos libros en el suelo; al inquirirle a mi mamá exageradamente enojado, qué había pasado, me puso al tanto y que fuera con el Sr. cura a ver los libros que se llevaba, contestándole alterado que eso no se valía y que iría a verlo cuando pudiera.
Al tercer día me le presenté antes de comer, llevando conmigo otros libros, después que la víspera me había citado por medio de Arnulfo el sacristán o secretario como le decíamos.
-Para empezar, no me eches el caballo encima; vi los libros porque tu padre me lo pidió; en la mesa está lo que me traje; algunos ni los conozco, tu sabes si los dejas o te los llevas tal cual.
-Oiga señor cura El Halcón de los Mares de Rafael Sabatini y estos otros (cuatro o cinco) no están prohibidos; le dejo los otros (un poco más) incluyendo El Decamerón de Giovanni Boccaccio que había leído más de la mitad,  y varios del Dr. Martín de Lucenay (que entre paréntesis ahora serían todos para niños) y le traigo estos otros que si aparecen en la lista negra del  vaticano (que hoy en día también serían blancas palomitas) 
Como consecuencia se fortaleció, aunque ríspida a veces, una constante relación de amistad entre miembros de dos generaciones. Él tendría 60, 65 años, era originario de Acatic,  donde como en toda la región alteña jalisciense, Tepatitlán, San Miguel el Alto, Arandas, etc. había y hay muchas familias de la Torre y aseguraba que éramos parientes, aunque nunca lo precisamos. Los ancestros nuestros eran de San Jorge Mpio., de San Miguel el Alto y de Yahualica y Hacienda de la Llave, Mpio., de Valle de Guadalupe. 
Por el mismo tiempo me invitaron varias personas consideradas de pro en Atotonilco a integrarme a la orden de Caballeros de Colón. Sin conocer prácticamente nada al caso, fui con otros aspirantes a Ocotlán a  tomar los primeros tres grados del escalafón de la orden. Los temas de carácter moral familiar que se trataron en el fin de semana correspondiente, lo digo con certeza, no me sorprendieron mayor cosa, como sí a mis compañeros de equipo. 
En la primera sesión semanal en nuestra sede, acepté la jefatura de Actividades Juveniles, realizando de inmediato algunas actividades ad hoc, incluyendo la donación para rifa de mi colección de aventuras Hacia Lejanas Tierras de 24 tomos, creo de Editorial Molino. 
Luego en un evento social, independiente a la orden, al que asistí como invitado, sorpresivamente me enteré de actos deshonestos de algunos miembros de la misma, decidiendo renunciar de inmediato. Lo hice en la misma semana. Al argumentar la asamblea que no lo podía hacer por reglamento y a mi inflexible postura, admitieron pero que sólo podría ser ante el señor cura ausente que era el capellán. Antes de la siguiente reunión él me llamo a la parroquia. 
-Ahora que mosca te picó; que ya no quieres pertenecer a la orden.  
-Así es señor cura, no me gustan algunas cosas que hacen ciertos socios, cuyos nombres no voy a mencionarle como tampoco lo hice en la reunión.
-Está bien, como siempre te sales con la tuya.
Pensé que el Sr, cura no era ajeno a lo que le decía. 
En el año 1958 o 1959, para la celebración del baile tradicional del 15 de Septiembre en el Social Recreativo Atotonilco, los sacerdotes adscritos a la parroquia, dependientes del Sr. cura (Franco, Zermeño y de la Torre-J. Guadalupe) avisaron en varias misas previas que descomulgarían a quienes asistieran al evento. En general la gente debe haber visto con ojos sordos la recomendación (ver el relato ¿Excomunión?) Con mi novia, luego mi esposa, Teresa de Jesús Gutiérrez García, fuimos al festejo, que fue un verdadero dolor de cabeza porque a uno de sus hermanos se le  ocurrió sacarla forzadamente y darle una golpiza en su casa.  
Dejé de ir a confesarme y al tiempo ocurro otra vez al llamado de nuestro párroco.
-Haz dejado de confesarte ¿qué pasa?  
-Es que estoy descomulgado.
-Que qué, quien te dijo esa pendejada.
-Pues sus achichincles porque asistimos al baile del 15 de septiembre.
-No tienes idea de lo que es excomulgar.
-Indíqueselos a ellos, nos lo sentenciaron más que claro en muchas misas.
-Ni que excomunión ni que nada, vente a confesar y comulgar cuando quieras. 
Siguieron los problemas con la familia Gutiérrez por el noviazgo. Creían que mis genes, principalmente de la Torre, reflejarían en mí la parte parrandera y jugadora de algunos familiares. Varias veces me afrontaron. Mi suegro me interceptó un día en la calle para preguntarme cuándo nos casábamos y para finiquitar la cuestión mi respuesta fue que estuviera seguro que lo haríamos pero cuando fuera conveniente y lo decidiéramos; a su gesto de duda, agregué que no aceptaríamos presiones de ninguna índole. Mi suegra también insistía en que ya nos casáramos. Con mis cuñados Manuel y José, los golpeadores de casa aparte de su papá, varias veces discutimos en la calle, llegando a tener que decirle al segundo ante sus bravatas, que una vez estúpidamente hasta una pistolilla me sacó para hacer el ridículo, que no necesitaba las dos manos para ponerlo en paz. Enrique el de en medio siempre se portó bien conmigo. Los incidentes llegaron por supuesto a oídos del Sr. cura y al contestarle en términos parecidos y que no me iba a dejar para nada, me dio una vez más la razón.  
En la primera misa vespertina ya autorizada, seis de la tarde, celebrada en Atotonilco, oficiada por el Señor Cura José de la Torre Rueda, en la Parroquia de San Miguel Arcángel, quien se vino convaleciente aún de una operación de implante de cadera en Houston, Texas, nos casamos el sábado 19 de agosto de 1961. El festejo fue en el Club de Leones ubicado en la calle Hidalgo, entre 20 de Noviembre y Zaragoza, cuadra y media al sur del templo.  La luna de miel fue en Acapulco en el hotel Linda Vista muy cerca de la playa de Caleta, que nos recomendó nuestra amiga Arcelia Valle Núñez, una semana, y otra en la ciudad de México, alojándonos por invitación en la casa de mi amigo Servando Muñiz Hernández, cuya familia, se habían ido a la capital años atrás. Entonces estaba ya destinado por Banamex en la sucursal Guadalajara ganando más del doble (ver relato Guadalajara Uno) 
Tiempo antes me había encargado el Sr. cura algunas cosas, como vender a los conocidos  joyeros Peregrina de nuestra capital, las monedas metálicas de plata y cobre fuera de circulación, que se habían acumulado de las limosnas por años en el templo. Muchas eran verdaderamente valiosas y le sugerí que buscáramos primero una comercializadora en numismática y medallística pero prefirió a los joyeros.  
El clero lo nombró al tiempo Canónigo en Guadalajara, cargo que a veces se considera una jubilación simulada, un arrumbamiento u otras cosas desventajosas al caso, como  creí.                                             
Se alojó en una casona en el centro en la calle Liceo entre Herrera y Cairo y Angulo, frente al mercado Alcalde. No usaba automóvil y no quiso atenciones de sus superiores. Al bajarse del camión urbano frente a su domicilio, el chofer arrancó prematuramente tumbándolo al piso. Para quitarle la culpa le pidió al cafre del volante que se fuera para evitar el castigo. Murió a consecuencia del golpe. Yo no estaba ya en Guadalajara. Me enteré después.