jueves, 9 de marzo de 2017

CAÍDA DEL GUAYABO

En el relato Rancho El Salvador, del municipio de Atotonilco el Alto, Jal., contiguo a Garabatos del de Tototlán y éste al de San Ramón de Tepatitlán, conté las labores titánicas, para muchos increíbles, que mi padre Francisco de la Torre Hernández desarrolló para acondicionar la propiedad que ahí compró para venirnos de San José de Gracia (Tepatitlán)  Vivimos en este lugar de mediados de 1940 hasta el último día de 1944 al  trasladarnos a Atotonilco, cuando en febrero 5 siguiente cumpliría nueve años. Mi edad en esta anécdota escasamente llegaba a los cinco años. 
Mencioné que junto a la segunda casa en ruinas que había en lo comprado, dejó entre otras cosas, dos o tres guayabos criollos enormes, cuando menos de veinte o más metros de alto, a lo mejor treinta, pues he leído que hay hasta de cuarenta y cinco en algunos lugares. Me gustaba subirme al que quedaba pegado a dicha casa y a la zanja de agua corrida permanente que había, acompañado siempre de mi hermana Ma. Mercedes que nomás me observaba. Mi padre me tenía prohibido que lo hiciera pero no resistía la tentación con el asombro de mi hermana. Mi objetivo era subir hasta la última rama y sobre la copa sacar la cabeza y las manos y observar el panorama lo más lejos posible.
En una ocasión ya habiendo obtenido la meta y haciéndole piruetas a Mercedes, empezó a gritar como loca que si no me bajaba de inmediato ahora sí se lo iba a contar a mi papá. Por su alegato, porque estaba soplando más o menos fuerte el aire o porque las ramas de los guayabos son bastante resbaladizas, pero flexibles, me destantié y me vine abajo, sorteando de manera poco menos que milagrosa las diferentes ramas al paso, cayendo al suelo de pie, sin ningún rasguño ni ramaje conmigo y amortiguando el viaje guayabil el colchón de hojas secas y tierra blanda y húmeda que de años había en la superficie.        
La noticia la recibió mi mamá y ella la pasó a mi papá, pero hasta el día siguiente y en el momento más oportuno para que no me diera una paliza que yo esperaba casi segura, como otras con merecimiento y hasta sin éste.                                                                                                                   

sábado, 4 de marzo de 2017

CLUB ROTARIO DE ZACAPU

Banamex en mis tiempos, trabajé ahí del 8 de junio de 1954 al 30 de abril de 1974 (20 años menos un mes ocho días) nos otorgaba algunas prestaciones sociales a determinados funcionarios, normalmente gerentes, algunos subgerentes y contadores y a otros funcionarios de sucursales importantes o de dependencias de dirección. En el caso de los gerentes y subgerentes recomendaba los clubes Rotario, Leones o algún otro que en sus respectivas plazas fuera más preponderante entre la comunidad, recomendando renunciar a las presidencias respectivas y aceptar otro cargo honorífico como la tesorería. 
Así en mi primera estancia en la sucursal Guadalajara de mayo 1961 a agosto de 1963 como Jefe del Departamento de Análisis de Crédito de la Sucursal Guadalajara y como tercer Subcontador, me inscribió en el Club Deportivo Guadalajara, al que en realidad muy pocas veces pude asistir por darle preferencia a mis responsabilidades específicas de trabajo y los domingos, todavía trabajábamos los sábados, me sobraban invitaciones de familiares y amigos, o me iba a ver a mis padres y parientes en Atotonilco. En Zacapu ingresé a los Rotarios y mi subgerente Jorge Alcaraz ya estaba en el de Leones.     
Rotary se manejaba ahí realmente en la inercia y a la deriva con 6 o 7 socios en su nómina y cuóroms de asistencias en promedio de 3 o 4. Lo presidía entonces el Sr. Jesús Arredondo del que su hermano José era el principal político de la ciudad y hombre de negocios importante. Solamente se necesitaba moverlo un poco y enriquecerlo con nuevos integrantes, para lo que en el sector empresarial y profesional había prospectos de sobra. El Sr. Arredondo vio mi actitud en Banamex y en algunas convivencias, entre ellas una de bienvenida ofrecida por su hermano el magnate político y empresarial. Me invitó al club ostentándome como un miembro natural de los principios del organismo, sin necesidad, decía él, que tuviera la investidura correspondiente.
Desempeñando el citado cargo de Tesorero, logré ingresar varios socios con cierta facilidad respaldado por la preponderancia del banco y, sin falsa modestia, la imagen que en lo personal había logrado como gerente. Cuando regresé a Guadalajara a la gerencia de la sucursal Independencia, en septiembre de 1970, dejé a Rotary Zacapu con 27 miembros activos, con todo y bajas de algunos por la rotación de funcionarios principalmente en el complejo industrial de Celanese Mexicana, pero muy firmes los del sector empresarial y profesional zacapense.  
En armonía con el presidente del club en turno, ya había terminado su gestión don Jesús, propuse varias acciones comunitarias. Empecé elaborar un boletín mensual vocero del grupo que se abandonó a mi traslado y tercer destino a Guadalajara.   
Rotary Internacional fue fundado por  Paúl Harris el 23 de febrero de 1905; su domicilio actual se encuentra en Evanston, Ill, EUA; tiene clubes en más de 200 países; siendo exclusivamente para varones, a partir de 1989 se aceptó al género femenino. La regla primordial de la organización es tener en su seno la representación en las personas más adecuadas de cada actividad empresarial y profesional de su entorno, con un máximo, en su caso, de un 10% de socios correspondiente. Al fundador se le relacionó con la masonería que se encargó de rechazar firmemente hasta por escrito. En varios países, incluso México, la agrupación ha tenido, como toda institución sobresaliente, detractores de diversos tipos, pero las actividades y programas que ha instituido hablan bien de su cometido.
Algunos rotarios famosos han sido o son: el Papa Francisco, Luciano Pavarotti, Dr. Carlos Canseco, Mario Moreno “Cantinflas” John F. Kennedy, Douglas MacArthur, Cecil B. de Mille, Claude Vuitton, Franz Lehár, J.C. Penney, Manny Pacquiao, Beyoncé, Rihanna, Bill Gates, Walt Disney, varios presidentes y políticos de diversos países, etc. etc.            

MARIACHI EN LA SUCURSAL


El 5 de febrero de 1971 o 1972, como a las 11 o 12 del día, entró al patio de público de la sucursal Independencia Guadalajara en Calzada Independencia y Aldama, mi amigo y cliente don Antonio Antón Corona dueño de la empresa Escobas Barre Barre y creo, funcionario en las áreas administrativas de la organización Calzaletas. Lo acompañaba un magnífico mariachi tocándome Las Mañanitas con motivo de mi cumpleaños y santo. Por la sorpresa y no esperando el gesto de amistad del Sr. Antón, se tocaron una o dos canciones más para pedirle de la mejor manera que terminara el festejo.  
Aunque en la Dirección Occidente del banco, a cargo de don Adolfo Sánchez Medal, no me llamaron para nada al respecto, desde luego indagaron, porque en reuniones posteriores de gerentes y funcionarios no faltó quien me preguntara y felicitara por el detalle del cliente. Como testigos de la anécdota hay varios miembros del personal de entonces en la sucursal, que también forman parte del Grupo Amigos Banamex Guadalajara, que manejo desde enero de 1996.   
A esas alturas traía ya muy fija la idea de dejar al banco para dedicarme a negocios por mi cuenta, sin manifestarlo en ninguna forma y sin descuidar para nada mi trabajo en Independencia a la que había llegado en septiembre de 1970, haciendo efectiva mi renuncia el 30 de abril de 1974, a un mes y 8 días de cumplir 20 años en Banamex, en la forma que en relatos aparte describo con amplitud.   

lunes, 13 de febrero de 2017

BANAMEX, GRUPO AMIGOS 20 AÑOS (1996-2016)

El martes 6 de diciembre de 2016 este grupo cumplió, gracias a Dios, 20 años, ¡240 reuniones-comida mensuales! Los primeros martes de  cada mes a las 14.30 horas. Tuve la idea de formarlo en septiembre o principios de octubre de 1995, invitando a Roberto de la Rosa Nuño (QEPD) con quien aparte de haberme ayudado mucho en mi carrera bancaria llevaba una amistad entrañable, David Antonio Lizárraga López, Roberto Herrera R. Amaya (QEPD) César Navarro Fernández (QEPD) Andrés Lecuanda Arreola (QEPD) Pedro Angulo Gutiérrez, agregándose luego  otros excompañeros como Miguel Belmán Torres, Willebaldo Ponce de León Espinoza (QEPD) Jorge Rafael Rodríguez Vergara, y a su solicitud, mi amigo y cliente en la sucursal Independencia Guadalajara, Ignacio Jiménez Navarro (QEPD) Los primeros meses las reuniones fueron el primer miércoles de cada mes, haciéndole eco a aquella vieja costumbre en el banco de hacer corrido dicho día, siempre y que se pudiera, cuando todavía trabajábamos los sábados. A petición de Toño Lizárraga se cambió al primer martes. 
Como era mi intención inicial, insistí en que se ampliara la invitación a todos los excompañeros  o aún compañeros BNM; por lo que  y por algún otro motivo, dos o tres de los fundadores dejaron de asistir al proletarizarse y enriquecerse el grupo que actualmente registra más de 200 nombres. 
Nos hemos reunido en varios lugares o restaurantes a lo largo de estos veinte años. Iniciamos en la Alianza Francesa por López Cotilla; luego a sugerencia del Sr. Belmán, unos meses en La Copa de Leche que se había cambiado del centro histórico a Francisco J. Gamboa o Tepic en Ladrón de Guevara, de ahí como un año a Hacienda Navarro de Av. Arcos; luego por varios años la Legión Americana en Las Fuentes, como dos años a Hacienda Navarro de Calz. Lázaro Cárdenas, varias veces en la casa familiar de Roberto Rojas Flores en calle Camarena en Tlaquepaque, así como en el restaurante de mariscos que tenían los hermanos Vírgen en la zona industrial, y también el del mismo giro a cargo de José Luis López por Avs. Washington y 8 de Julio, de debut y despedida por pésimo servicio en el Tizoc de Av. Ávila Camacho. Los últimos cuatro o cinco años y hasta hoy en Club Atlas Chapalita, al amparo de la membresía de nuestro compañero Alfonso Sandoval Bellido. También nos hemos reunido varios diciembres y en otras ocasiones en la casa de nuestro estimado amigo Álvaro Hernández Celaya de Valle Real y en su granja rumbo a Chapala; en la casa de campo en Atequiza del Lic. Gilberto Macías Flores, así como ahí y en Mezcala, de Reyes Venegas Aguilar, y una vez en la casa de Poncho Sandoval.    
Para lograr una concurrencia más o menos cuantiosa, enviamos una semana antes a los que tienen email, la convocatoria correspondiente para el primer martes de mes, recordándoles a todos, excepto a alguna que otra rara avis escéptica declarada a la convivencia. A quienes no tienen correo electrónico se les habla de inmediato por teléfono, confirmándoles a éstos    y a los demás por este conducto el fin de semana previo a la reunión.
Acontecimientos especiales como hospitalizaciones, enfermedades y fallecimientos se les entera de manera similar.   
Con la presencia de algunos nubarroncillos en la atmósfera y devenir del grupo, cosa explicable por lo numeroso, se ha logrado un lazo espontáneo y sin compromiso y costo alguno, excepto, claro, su cuenta de restaurante, de unión y camaradería formidables, de lo que estamos sumamente satisfechos.

viernes, 20 de enero de 2017

ANA MARÍA GALINDO GONZÁLEZ (CIEN AÑOS) Y SU FAMILIA

Estaban esa tarde de por ahí de 1944 o 1945 todas las tías Galindo González, aún solteras, en la cocina de la casa paterna a cargo de mi abuela Emilia González Franco ya viuda y de su hijo el tío Gabriel, cuando la tía Herlinda, que como de costumbre andaba en sus trece, por una alegata sin mayor importancia le propinó una moquetiza a su hermana Ana María, quien sin defenderse se puso a llorar en un rincón. Su hermana Consuelo que nunca fue dejada, agarró de frente por la cintura a la malora reculándola hasta sentarla en la olla del nixtamal que se estaba preparando para las tortillas del día siguiente. A la escandalera y quejadumbre que armó la maltrecha ennejayotada, la hermana ofendida se concretó a confortarla.
Por los mismos años citados pasaba, a  mis siete u ocho años,  la mayor parte de tiempo que podía en la casa de la abuela Emilia. Entre las tareas que me tocaban, una era servirle de apialador a Tacho Sánchez, uno de los empleados y medieros de confíanza de la casa. Le tocaba ordeñar al mayor número de vacas, entre ellas La Lucidora, como casi todas en la región pinta de negro con cruza de holandés, que había sido una de las que mi papá le vendió al tío Rafael y la que daba más leche, así como una grandota café con cruce mayor de cebú, que siempre fue de poca leche y más ya a punto de destetarse, que había que corretearla al alejarse bastante de las demás. Tacho la dejaba al último y casi siempre me alcanzaba donde se emperraba en alejarse y en un baldecito, creo del Núm. 5, cabía de sobra la parca, pero muy buena producción que, como ya era tarde me iba tomando hasta que con prácticamente nada llegaba a entregarle a la tía Ana María, encargada de separar la del gasto y cuajar la destinada al rico queso de adobera que a diario se hacía. Ella muy complaciente, en lugar de regañarme, me festejaba el atracón que me daba con tan cremosa leche.       
Podría seguir mencionando otras anécdotas del modo noble y pacífico en el comportamiento de esta adorable tía que Dios ha premiado con una larga y ejemplar vida, para dar paso a detallar la familia que ha formado.
La tía Ana María, única hermana viva de mi madre, acaba de cumplir 100 años este 10 de enero de 2017 (*10/1/1917) Fue el sexto miembro, de once, de la familia Galindo González de mis abuelos maternos Manuel Galindo González y Emilia González Franco. Nació en el rancho Ojo de Agua de Latillas (Tepatitlán) después de tres hermanas y dos hermanos, precediendo a cinco hermanas más. (Ver el relato Ma. Dolores Galindo González)
Contrajo matrimonio con Adalberto de la Torre Hernández (+8/7/1994) hermano menor de mi padre. Sus hijos por lo tanto son primos hermanos dobles.
Más que sus hermanas, ha sido toda su vida muy tranquila y noble, sufrida y tolerante esposa ante la genética testosteronil de su cónyuge.  
Su familia, de la Torre Galindo, como la nuestra, es a la fecha de 7 hijos, 31 nietos y 65 bisnietos, como sigue.
*Rebeca con Roberto de la Torre, 3 hijos Ana Lourdes con Héctor García y 7 bisnietos Ana Goreti (con Isaías Granados) Joel, Miriam, Mónica, Javier, Joaquín y Miguel; Jorge con María de Jesús Pérez y 2b. Román y Santiago; y Rosa Isela con Ricardo Íñiguez y 2b. Ricardo y Acxel.
*Rafael, esposa Teresa Muñoz. 9 hijos 1.-Luis Guillermo con Lourdes Macías y 5b Luis Guillermo, Sara L. Alejandra Guadalupe, María Fernanda y Gustavo; 2.-Jorge Alberto con Rosa María Jiménez y 4 bisnietos Jorge A, Andrea J. Sebastián T. y Santiago; 3.-Martha Olivia con Marco Dionisio Barba y 4b Diana P. Martha L. Marco D. y Perla; 4.-Alejandro Horacio 1b.  Alejandro;  5.-Ana Lilia con Heriberto Camarena y 2b Valeria y Emiliano; 6.-Víctor Manuel con Mayra A. Cortez y 3b Víctor M., Diego y Angélica M.; 7.-Rafael con Mónica Ruiz y 3b Rafael, Karen y Xamara; 8.-Rebeca con Gustavo Aceves y 2b Gustavo y Ángela M.; y 9.-María Elvia.    
*María Trinidad (QEPD) con Enrique Franco Galindo, 5 hijos 1.-Héctor Eduardo con Ma. Carmen Vázquez, 3b Héctor, Lorena y Jesús; 2.-Juan Carlos con Ma. Isabel Arias y 3b José Luis, Mariana y Daniela; 3.-Angélica con César Soto y 2b Fernando y Alexia; 4.-Luis Fernando con Jared Orozco y 3b Alejandro, Angélica y Ma. Fernanda, y 5.-Gloria con Alfredo Aguirre y 3b Ximena, Emiliano y Ana Isabel.
*Celia con Salvador Barba. 4 hijos María del Carmen; Genoveva con Fernando Loza y 3b Paulina, Julyana y David; Alejandro con Rosa Contreras y 1b Andrea; y Salvador.
*María Carmen con Ramón González 3 hijos Carmen con Mario Jiménez y 1b Mario Iván; Ana Rosa con Rodrigo Castro y 2b Diego y Paola Sofía; y Blanca Rebeca con Israel Rodríguez.
*Luz María con José Gutiérrez Galindo. 3 hijos Édgar con Lourdes G. López y 2b Adán y Julieth; Araceli con Rodrigo Jiménez y 3b Rodrigo E. Jazmín y Cris Antony; y Salvador con Lizeth García y 1b Ián.  
*María del Refugio con Juan Manuel Barba. 4 hijos 1.-Oscar con Tania Loza y 2b Alan y Julián; 2.-Alondra Livier con Arturo Carmona y 1b Aranza; 3.-Emmanuel con Edith Barba; y 4.-Hugo Alberto.

martes, 10 de enero de 2017

MA. DOLORES GALINDO GONZÁLEZ (21/5/1909-19/6/2005 Y SU FAMILIA


Al pergamino que con motivo del festejo por sus 90 años le ofrecimos a mi mamá el sábado 17 de julio de 1999 en el Club de Leones de Atotonilco, agrego los siguientes datos con motivo ahora de su 91º aniversario.
María Dolores Galindo González y de su esposo, mi padre,  Francisco de la Torre Hernández (*30/6/1909-+24/11/1994)
Nació la señora Dolores, segunda de once: nueve hermanas y dos hermanos, el 21 de mayo de 1909, en e1 rancho El Capulín, municipio de Tepatitlán, contiguo a La Esperanza y La Hiedra, lugar en el que se habían radicado sus padres al casarse. Éstos eran Manuel Galindo González, de La Esperanza, y Emilia González Franco, de El Espino, ambos del citado Mpio. Ahí nació también, 7/1/1907 Julia su hermana mayor, que faltó el  25/8/1998. Sus abuelos paternos fueron Justo Galindo Franco, originario del rancho San Antonio, cerca de Capilla de Guadalupe, quien ocupó muchos años el cargo de Jefe de la Acordada y Juez de Paz de la región de Tepatitlán, y doña Francisca González, de la citada Capilla de Guadalupe, misma de donde eran los abuelos maternos don Feliciano González Jiménez y doña Encarnación Franco. Su papá don Manuel murió un sábado de abril de 1939 y doña Emilia el 19/8/1962.        
Se trasladaron luego al rancho Ojo de Agua de Latillas, del mismo municipio y rumbo, naciendo  ahí su hermana Francisca, el 11/4/1911, que murió en 5/7/1994, sus únicos dos hermanos, Rafael el (*¿?5/1913-+20/11/1943 y Gabriel (*12/2/1915 y Ana María, el 10/1/1917. 
La familia Galindo González llegó a Garabatos, ya en el municipio de Tototlán, lugar que fue su residencia definitiva, contiguo a San Ramón y Ciénega al norte y éstos a Ojo de Agua de Latillas; al oriente El Ranchito y La Tepamera (Tototlán); al poniente San Agustín, antes Chapulines y Los Algodones (Tototlán) y al sur, ya en el municipio de Atotonilco el Alto, El Salvador, antiguo Zapateros y La Peñuela. En este lugar mi abuelo Manuel a la compra inicial fue agregando otras de tierras de temporal y de riego.
Aquí vinieron al mundo el resto de sus hijos, hijas solamente: Carmen en 1919 que murió de sólo ocho meses; Amelia el 22/4/1922, quien faltó el 12/9/1949; Herlinda el 30/3/1924, fallecida el 17/6/1999; Consuelo el 1/7/1926, fallecida en Atotonilco el 24 de febrero de 2006, e Irene, accidentalmente nacida en San Pedro Tlaquepaque con motivo de la concentración civil por la Revolución Cristera, el 20 de octubre de 1928, muerta en los E.U.A., traída a Guadalajara, donde residía, el 6 de octubre de 2009. 
Los matrimonios de sus hermanas y hermano fueron así: Julia con Alberto Navarro Navarro, originario de Las Hormigas (Tepatitlán) fallecido el 27/4/1967;  Francisca con Refugio Gutiérrez Hernández de El Salto (Tepatitlán) quien falleció a principios de 1932, uno meses antes de nacer su único hijo Manuel con quien conviví mucho; Gabriel, con María de la Luz Muñoz Hernández, de El Saucillo (Atotonilco)  Ana María con Adalberto de la Torre Hernández, de Garabatos, fallecido en 8/7/1994, hermano menor de nuestro padre; Amelia, con Manuel Muñoz Hernández (El Saucillo) hermano de la esposa del tío Gabriel, muerto en julio de 1997; Herlinda, con Jesús Franco González, su primo hermano, vecino de El Carmen, antes parte de Garabatos, que faltó el 11/5/1988; Consuelo, con Jesús Galindo Franco, su primo hermano y sobrino segundo, de La Esperanza, fallecido el 28/3/1992 e Irene, con Roberto González Rodríguez, originario del rancho Calderón, perteneciente a Zapotlanejo, fallecido en Guadalajara el 16/12/2005.    
Su hermano Rafael falleció soltero de manera violenta, cerca de la casa familiar en Garabatos, en la tarde del 20 de noviembre de 1943. En la mañana había ido a El Salvador, donde visitó a su hermana, mi madre, que ahora festejamos, pues ahí vivíamos. El que esto escribe, mayor de la familia de la Torre Galindo, estaba de visita en Garabatos, fue el último familiar que al salir de la casa materna lo vio vivo al entregarle, ya montado en su famoso caballo "El Aguilillo"  unos atados con botellas de vidrio forradas en yute para su protección (ni remotamente se usaban de plástico) para surtir el alcohol, que se utilizaba  para friccionar o demoler los equinos.
Esa  tarde apartando los becerros en el Potrero del Ganado con Manuelillo mi primo de la tía Pachita, oímos los tres disparos que lo asesinaron por el rumbo de la casa del tío abuelo Pedro Galindo Franco. El ruido sordo característico de los balazos que impactan en un blanco, nunca pensamos que habían terminado con el tío Rafael, sino hasta más tarde cuando llegaron cargando el cuerpo personas conocidas de la casa.  El deceso fue muy sentido por familiares, gente que dependía del rancho y vecinos de muchos lugares. Resulta interesante mencionar el comportamiento del caballo, que alejado de la querencia, con el tío Jesús Franco González, anduvo por mucho tiempo en un desasosiego total que a tantos años de distancia, todavía estupefacta a los enterados que lo cuentan. 
Otros acontecimientos lamentables en la larga vida de mi mamá que le ha querido conceder Dios, aparte de los fallecimientos de sus demás familiares de la casa Galindo, son, por ejemplo,  cuando su esposo, nuestro padre, tuvo dificultades muy graves con el líder de los agraristas de Garabatos, Alfonso Aranda, decidiéndose a vender pertenencias y el ganado que ya tenía, a su cuñado Rafael, a quien dicho sujeto vino matando después. Otro, cuando por lo anterior nos fuimos a San José de Gracia y mi papá no pudo seguir con una fabriquita manual de refrescos, por la competencia de las marcas conocidas.  
También cuando por las circunstancias económicas se estuvo yendo varios años como bracero a los Estados Unidos y en una ocasión, afortunadamente falsa, nos dijeron que había muerto con otros trabajadores en un accidente. O cuando, este sí accidente de verdad, acabó en San Luis Potosí con un carro de  sitio y nos tuvimos que regresar por unos meses a Garabatos. También cuando tres de sus hijos nos enfermamos temporalmente por anemia y otro de mis hermanos duró varios meses entre la vida y la muerte.
A cambio, ha tenido muchas satisfacciones. La primera y más valiosa, su extensa vida por gracia del que todo lo ordena, sin padecer ninguna enfermedad mayor y su carácter y conformidad con la misma, a pesar de las vicisitudes que ha tenido que afrontar. El haber formado bien una familia numerosa en tiempos difíciles, más en las circunstancias en que ella y su esposo tuvieron que desenvolverse saliendo del entorno tradicional familiar de generaciones anteriores, para no mencionar más, es otro de sus grandes logros. 
Les agradecemos su presencia, en primer lugar a los hermanos de la festejada, nuestros tíos carnales: Gabriel y su esposa, Ana María, Consuelo e Irene y su esposo,  junto con sus hijos y los de los tíos fallecidos y también a los cónyuges de éstos, nuestros tíos y primos todos, incluyendo por supuesto en la misma forma a la gran rama familiar de la Torre de nuestro progenitor y a todos los demás parientes  y amigos que nos hacen favor de acompañarnos.
Atotonilco el Alto, Jal., Quinta David, sábado 5 de agosto del año 2000.

viernes, 16 de diciembre de 2016

VARIANTES ALREDEDOR DEL LIBRO

La palabra libro viene de líber, conjunto de tejidos o películas interiores de algunas plantas, principalmente del papiro (de donde viene: papel), que se usó en la antigüedad para escribir. 
Si usted tiene en sus manos un libro cuyas medidas oscilan entre los 9 a 11 centímetros de ancho y 14 a 18 de alto, con cubiertas o tapas flexibles, o a la rústica,  hojas de papel no costoso y su precio es más bajo, se trata de un libro de bolsillo.
Entre las colecciones famosas en este formato, en lengua española, se encuentran, la precisamente llamada El libro de Bolsillo, de Alianza Editorial, española, considerada la pionera en el género, y la Colección Austral, argentina, de Editorial Espasa Calpe. Ambas han rebasado los 1500 títulos, aunque desafortunadamente han entrado en un receso sorprendente en los últimos años. Otra colección de bolsillo importante es la Popular del  Fondo de Cultura Económica, en México.
Si el libro es de unos 13 a 17 por 20 a 23 cms., se trata del clásico formato en octavo, o sea, cuando de una hoja de papel extendido doblada tres veces, sale un pliego de ocho hojas y diez y seis páginas. Hay libros en cuarto y de medidas diversas más grandes o más chicas que los de bolsillo, hasta denominárseles miniaturas, que pueden ser de especial aprecio por los coleccionistas. 
Una de las colecciones en tamaño octavo muy conocidas en nuestro país es Sepan cuantos... de Editorial Porrúa, que rebasa los 700 números y abarca, como las dos mencionadas de bolsillo, una gran variedad de temas del conocimiento humano.
Los libros aún se imprimen en su mayoría en prensa plana con papel extendido. Cuando se trata de tiros o ediciones altas, digamos a partir de unos diez mil ejemplares, casi siempre en formatos de bolsillo u octavo, se producen en rotativas con papel continuo en rollos o bovinas, como se hacen los periódicos diarios.
 La vertiginosidad asombrosa con que ahora se utilizan medios electrónicos y de comunicación adelantadísimos, tanto en la concepción, como en la producción y oferta de medios para conocer el pensamiento humano, han hecho creer en un rezago del libro. Sin embargo, ha resultado lo contrario, subiéndose éste a dicha modernidad.
Si las cubiertas o tapas tienen doblez hacia dentro, que puede ir desde unos cuantos centímetros hasta el tamaño de la propia tapa, se dice que tiene solapas. Si las cubiertas o tapas en vez de ser flexibles son rígidas o duras, normalmente de cartón forrado de papel adherido y pegado, se denominan cartoné; tela,  si tienen algún tipo de este material; piel; media piel (lomos y esquinas), hasta nombres muy especiales, de acuerdo al contenido de materiales diversos en su composición, muchas veces sofisticados, incluso maderas finas.
De un tiempo para acá se vienen utilizando con mucha profusión las cubiertas flexibles o a la rústica, muy coloridas e ilustradas con titulares y otros de sus elementos realzados o troquelados. El dorado o grabado a fuego en titulares y ornatos, así como otros colores finos en las tapas duras y sus lomos, siguen siendo un toque sobresaliente en encuadernaciones costosas o de lujo en obras como los clásicos, biblias, quijotes, de arte, etc.
Los cortes superior, inferior y contra lomo, llamados cantos, suelen ir dorados en las clases de libros anteriores, y con menor frecuencia plateados o pintados. Las hojas de los textos pueden ir pegadas o cosidas, o las dos cosas, al lomo o contra canto de los libros. Esto último es regla casi invariable en libros con cubiertas duras, aunque un buen libro a la rústica es común que tenga estas características. Las sobrecubiertas o camisas en cartulinas de buena calidad, mayormente a colores, son acompañantes distinguidas de los libros finos. 
Las guardas son  dos pares de hojas que en el formato del libro sucede el primer par a la pasta o forro inicial y el segundo antecede a la final. Normalmente la primera y cuarta hojas van pegadas firmemente a su respectivas pastas, formándole un magnífico marco visual interior a la obra de que se trate. Casi siempre son de papeles más gruesos y finos, y hasta terciopelos, pieles u otros materiales  de calidad, en blanco o ilustrados con elementos consustanciales o no al texto.  
En el cuerpo formal del volumen, la primera hoja normal en blanco, si la hay, se llama hoja de respeto. Las dos siguientes, impresas la primera sólo con el título, subtítulo y a veces el nombre del autor, y la segunda además con la identificación de la colección, traductor o ilustrador en su caso, se les llama portada a la primera y portadilla a la segunda. En esta última al calce va el nombre de la editorial y sus sedes o sucursales, más del  caso cuando la empresa sea internacional.  
En los reversos de la portada  y portadilla se ponen datos informativos y legales, como número de ediciones y reimpresiones y sus tirajes, título original extranjero, traductores, equipos de trabajo, si los hay, registros oficiales (copyright) local y extranjero, cesiones de derechos e ISBN. A veces aquí también van datos propios del colofón, parciales o totales, como identificación del impresor, fecha del tiro y cantidad, tipo de papel, etc. El código de barras regularmente se imprime en el exterior de la contra pasta o cuarta de forros.   
Aparte del texto u obra propiamente dicha del autor o autores, el libro lleva al principio, por regla general, un prólogo, llamado también preámbulo, prefacio, proemio, introito, etc., que casi siempre es autoría de un tercero. A veces se incluye alguna otra aportación ajena, como la biografía o semblanza del autor, u otro tipo de agregados que complementan la obra.  
Al final puede ir un complemento propio o ajeno al autor, que recibe también varios nombres, como: epílogo, conclusión, final, desenlace, sinopsis y, hasta colofón, que más propiamente, como ya se dijo, contiene éste datos técnicos en la última página del libro. Algunos libros tienen al final una o más hojas en blanco sin anotación alguna, que simplemente corresponden a sobrantes de pliego, que podrían aprovecharse para comentarios sobre la obra, lo cual casi nunca sucede.  
El epígrafe son las citas o sentencias de otros escritores, normalmente famosos, que en algunos libros o escritos diversos, consigna el autor al principio, después del encabezado, en los capítulos o divisiones de la obra, aportándole refuerzo o contundencia al tema correspondiente.
Las  ilustraciones en los libros (fotografías, dibujos, pinturas, viñetas, mapas, cuadros estadísticos, etc.) deben ser verdaderos soportes y apoyos a la obra. Pueden ir dentro o fuera de texto en hojas iguales o láminas de mejor calidad, a colores o no. Las cubiertas bien ilustradas y con buen gusto, así como las sobrecubiertas en su caso, también son ayudas importantes.
La numeración de las páginas se hace con caracteres arábigos, aunque no es impedimento que se haga con romanos, signos estos que sí se utilizan con frecuencia en las partes iniciales ajenas al autor, ya mencionadas. En los libros de arte, principalmente monografías, las reproducciones pictóricas, además de diferente numeración, van seguido en papel especial e incluso de colores diferentes en  pliegos aparte con datos cronológicos de, por ejemplo, las exposiciones habidas y distinciones en honor del artista.
La paginación de manera tradicional se imprime en las esquinas superiores o inferiores de las páginas. Eventualmente se encuentran paginaciones con los números en los centros u otras partes de las páginas. Hay libros especiales numerados sólo en una cara de las hojas: normal en libros antiguos escritos por un solo lado. También se conocen obras con número en el anverso y letra, a ó b, en el reverso y hasta con otros signos convencionales de paginación, o definitivamente sin paginación alguna. Esto último es frecuente en textos o materiales ilustrados para niños y jóvenes.
Si un libro no tiene cortados o refilados los dobleces de los pliegos con que se forman las hojas y por lo tanto sus cantos no forman una superficie pareja y lisa, se le llama libro intonso por regla oficial y tradicional, aunque algunos le han llamado virgen. Aunque este procedimiento ha quedado en desuso, como un toque distintivo, la Editorial Porrúa, por ejemplo, presenta así los títulos a la rústica de su colección Escritores Mexicanos.
La escritura más antigua, a partir de que los fenicios inventaron el alfabeto, atribuible a Cadmo, mítico fundador de Tebas, fue la cuneiforme, que se realizaba en tablillas de arcilla húmeda o,  piedra (mandamientos de Dios a Moisés), con instrumentos en forma de cuñas, llamados grafios o estilos. Después vino la escritura en papiro,  principios de nuestra era, con lo que a los textos se les llamó volúmenes o rollos, casi siempre escritos por un solo lado y opistógrafos a los hechos por los dos.
La época siguiente, de los códices, codex en singular, o libros cuadrados en formatos similares a los actuales, fue la del pergamino (Eumenes II rey de Pérgamo 197-158 a.C.), obtenido, como hasta nuestros días, de pieles de animales tratadas, de uso común por los dos lados, reciclados borrando la escritura original, en tiempos de escasez o carestía, sobre todo en los siglos VII al IX. Con el tiempo, mediante cuidados especiales, se lograron  recuperar de estos reciclamientos obras muy valiosas al aflorar la primera escritura, llamándoseles a estos hallazgos libros Palimpsestos, del griego: palin, de nuevo, y prestos: borrar o rascar.
El papel que se utiliza en la manufactura de libros hasta nuestros días, aunque en el más remoto principio no en tantas variedades como ahora, viene desde su invención en el siglo II por los chinos. De China pasó sucesivamente a varios países y a Europa por España hacia el siglo IX. 
Los cambios de materias primas que en tan largo viaje ha experimentado el papel, casi no han modificado el sistema original de fabricación. A partir de 1845 en que se inició el empleo de la fibra de madera y posteriormente otros sucedáneos, se ha logrado producir una inmensa variedad de papeles de todas clases, colores, dimensiones y especies.
Por último, incunables, con estricta propiedad, se les llama sólo a los libros impresos a partir de la invención de la imprenta por el alemán Johannes Gutenberg (1397-1468), desde la década de  1440 hasta 1500. Se ha manejado erróneamente este término a obras editadas con posterioridad, como las producidas en México en el siglo XVI, al llegar al Nuevo Mundo la imprenta luego de la conquista española. La imprenta es considerada el invento más importante de la humanidad, no por sí mismo, sino por su trascendencia en la difusión del conocimiento universal.

ALGO SOBRE EL LIBRO (Segunda parte)

A fines del siglo XIV las limitaciones de los libros escritos a mano fueron superadas por la xilografía (del griego xylon: madera y graphein: esculpir). En tanto se inventaba hacia 1440 la imprenta tipográfica por el alemán Juan Gutenberg (Maguncia 1397-1468). 
Este suceso está considerado como "La más grande de las invenciones humanas, no tanto por sí misma, sino por sus profundas e innumerables consecuencias" (P. Louisy). El descubrimiento de la xilografía, contribuyó mucho al movimiento intelectual, que ya era muy considerable debido al desarrollo de las universidades y las escuelas, con un medio mucho más rápido y efectivo que el de la escritura a mano. La imprenta multiplicó pues, de gran manera,  las manifestaciones del pensamiento. 
No obstante, tanto de la xilografía como de la imprenta, se consideran sus orígenes más remotos. De la primera cuando menos a 1418 o antes, pues se conserva en Bruselas una obra de este tipo que representa a la Virgen y al Niño Jesús. De la imprenta existen pruebas de que fue conocida por los chinos desde el siglo XI. El invento no traspasó entonces sus infranqueables murallas.  
De la relativamente corta época bibliográfica de la xilografía, que no obstante en nuestros días aún tiene aplicaciones en trabajos como la tapicería, se conservan libros sumamente valiosos. La Biblia pauperum, Speculum humanae salvationis, Ars moriendi, Historia Virginis et Cantico canticorum, Liber de Anticristo y otros, son sólo algunos de estos. 
Se denominan incunables (del latín incunabula: en la cuna) a los libros impresos en el siglo XV, que fue la cuna del arte tipográfico, es decir, desde su descubrimiento por Gutenberg hasta 1500, inclusive.  Se considera incorrecto aplicar este término a los libros de épocas posteriores, como incunables americanos o mexicanos a los publicados en el siglo XVI.  
A los incunables más antiguos o primeros de la tipografía se les designa como paleotipos o protoincunables. Estos primeros libros guardan una gran similitud con los manuscritos, cual era la intención de Gutenberg. Se llegaron a confundir con ellos y comercializar como tales, hasta que los copistas, que no les convenía el engaño, se apresuraron a denunciar su procedencia.   
Una gran cantidad de los incunables fueron impresos en caracteres góticos, uso seguido generalmente hasta en los países latinos, como Italia, Francia y España. Cuando Jenson creó el tipo romano, este fue sustituyendo poco a poco, con ventajas, a los góticos. Ello  principalmente en los pueblos citados y otros de su mismo origen. Alemania puso larga resistencia, apoyada en sus fuertes posiciones nacionalistas.  
No pocos incunables, sobre todo venecianos, están impresos con tipos aldinos, inventados por Aldo Manuncio el Viejo. No muy tarde el grabado en madera, xilografía, dio su aportación a la decoración de los libros. Ha aportado desde una lámina al principio a guisa de frontispicio, hasta innumerables ilustraciones muy comunes en los diccionarios e infinidad de obras hasta nuestros días.
El grabado como ilustración propiamente dicha, figura por primera vez en Las fábulas de Boner (Bamberg, Baviera 1461, por Abrecht Pfister). Como prototipo de incunables ilustrados se puede considerar la Crónica de Nuremberg, con más de mil grabados en madera, de Wolgemuth, maestro de Durero y de Pleydenwurff.
En el siglo XVI el libro, sin perder del todo su influencia  gótica, fue despejándose de la severidad de los manuscritos. Las portadas o frontispicios se formaron con un grabado de madera de grandes dimensiones, en cuya cabeza o pie figuraba el título de la obra. Carecía el tema del grabado, casi siempre, de relación con el contenido del libro. Después el adorno fue un escudo de armas, regularmente del mecenas o la marca del tipógrafo o bien, viñetas diversas más tarde. 
En los textos se van eliminando las múltiples abreviaturas o signos convencionales, como la S larga y otros elementos. Ello fue modificando y dando al libro el sello distintivo que ha llegado a tener en el transcurso del tiempo. 
A lo anterior contribuyó mucho el citado impresor Aldo Manuncio el Viejo, con el empleo de los caracteres itálicos. Se permitieron formatos más prácticos y manuales con un ahorro considerable de espacio. El huecograbado, el grabado a buril  y las aguas fuertes, se integraron también como decoraciones de los frontispicios y láminas interiores de los textos, sin dejar de ser muy importantes las viñetas o estampas pequeñas.  
El siglo XVII tuvo muy en boga los frontispicios llamados a la passe-partout, muy recargados o ennegrecidos de tinta, que también poco o nada tenían que ver con los temas del libro. Fueron ideados por el impresor Cristóbal Plantino. 
Desde principios de este siglo XVII se inició así mismo un cambio radical en los mencionados frontispicios. Se cambiaron en ellos los motivos casi exclusivamente religiosos, no obstante que buen tiempo invadieron toda Europa, en beneficio de una gran variedad de motivos profanos de muy buen gusto y calidad. En esto contó mucho la influencia de Luis XIV de Francia. Un buen motivo de belleza, haciendo a un lado exageraciones, que también estuvieron presentes en esta etapa, es el frontispicio grabado en lámina, al buril, del Dictionaire de L´Académie (París 1694) 
Durante la primera mitad del siglo XVIII el libro evolucionó integrando nuevos elementos decorativos al gusto y tendencias naturalistas de la época. Se utilizaron caracteres más elegantes y viñetas más espirituales. En este siglo además, el libro se fue simplificando, acabando por despojarse de los últimos y tradicionales elementos antiguos que había conservado,  para dar paso al advenimiento del libro moderno al nacer el siglo XIX. 
Como perfecto reflejo de su tiempo, el libro se democratizó en la centuria XIX. Al parejo de los progresos notables de las artes gráficas y de la industria papelera. Dejó de ser patrimonio de los hombres de letras, haciéndose asequible a todos, tanto por su forma popular como por su bajo costo, aunque, hay que decirlo, en detrimento de su calidad.
La multiplicación de los tipos y la reforma de las letras de texto por conducto de varios impresores, así como el empleo de viñetas y demás adornos tipográficos de diversos estilos, constituyeron un libro enteramente distinto al de los siglos anteriores. El grabado en madera resurgió como elemento capital en la decoración e ilustración. En plena era del romanticismo, contribuyó sin duda a intensificar su popularización. 
La litografía (del griego lithos: piedra y graphein: escribir) fue inventada a fines del siglo XVIII por Luis Senefelder en Baviera. Ayudó mucho en la decoración general de los textos, así como en la evolución de las cubiertas artísticas de los volúmenes a la rústica hasta los últimos años. Posteriormente la implementación de los grabados modernos ha impreso al libro un nuevo aspecto exterior e interiormente. 
Se han implementado cubiertas policromadas o textualizadas con muy buen gusto y calidad, gran parte realzadas y con solapas hasta del tamaño de estas. De la misma manera, formatos y cuerpos geométricos uniformes en lomos y cantos. Para los interiores, aunque en nuestro país se sigue utilizando mucho el papel bond, se emplean papeles más propios y adecuados para una mejor lectura.   
Tipografías e impresiones muy cuidadas con titulares novedosos y variadas ilustraciones a una o más tintas, son parte y apoyo importantes de los temas correspondientes. La disponibilidad de tecnologías de trabajo y comunicación tan avanzadas en nuestros días, han hecho de la innovación una realidad asombrosa en  el mundo de las letras y en muchos otros medios. Los sistemas computarizados para labores y comunicación instantáneos, fax, modem, escanner, internet, impresoras multicromáticas personales, etc., son ya medios ordinarios para plasmar la creatividad y el pensamiento humanos, instantáneamente,  del más remoto lugar a otro. 
Sin embargo la humanidad toda debe estar muy atenta a no perder, por ningún motivo, su capacidad de asombro y el gusto por todos sus logros y belleza de la vida. Lo contrario nos iría llevando, cada vez más, a un desfazamiento y pérdida de identidad muy lamentables.

ALGO SOBRE EL LIBRO (Primera parte)

La escritura ha sido a través de los siglos la representación gráfica por excelencia del lenguaje oral humano. Fue inventada por el hombre hace unos seis mil años para satisfacer su necesidad de representar y perpetuar sus ideas, por medio de signos gráficos inteligibles a la vista. Se comenzó por representar los objetos con las imágenes de sí mismos. Después se fijaron ideas abstractas utilizando los objetos materiales relacionados con ellos en alguna forma. Más tarde se procuró que los signos gráficos fueran representativos de los sonidos articulados. 
De la combinación de estos tres pasos, el representativo, el simbólico y el fonético, resultó la escritura jeroglífica. Esta fue usada por todos los pueblos civilizados de la antigüedad. De ahí vino el alfabeto creado por los fenicios, cuya invención se atribuye a Cadmo. De esta manera se realizó el último y definitivo avance de la escritura, consistente en aplicar un signo a cada una de las distintas letras. Las letras ligadas entre sí forman las palabras. 
Desde el invento de la escritura el hombre buscó la forma de fijarla y conservarla. Para esto utilizó desde las hojas de los árboles hasta piedras, maderas, metales y otras materias naturales, que por una u otra razón al tiempo resultaban inadecuadas. En las ruinas de Nínive y Babilonia se encontraron en abundancia piezas de arcilla con caracteres cuneiformes grabados antes de su endurecimiento, que en conjunto formaban lo que podríamos llamar bibliotecas ahora.  
Los mandamientos de Dios a Moisés fueron escritos en tablas de piedra. El código romano de las Doce Tablas se grabó en placas de bronce. Con el tiempo se emplearon para escribir tablillas de madera, particularmente de boj, que se cubrían con una capa de cera y se unían en grupos de dos o más cuando era necesario. Se les dejaban rebordes para proteger la cera y la escritura. 
Se escribía sobre estas maderas con punzones de metal puntiagudos en un extremo y planos en el  otro, para respectivamente, escribir y borrar y emparejar la cera. Los griegos llamaron a estos instrumentos de escribir grafios (graphion) y los romanos estilo (stylum). 
Vino luego la escritura sobre papiro, utilizado en varios pueblos, principalmente en Egipto. Era una especie de papel que extraían del tallo de la planta del mismo nombre, llamado liber o película interna. De ahí se deriva la palabra libro. 
Consistía el papiro de tiras muy delgadas de la mayor extensión posible, que después de ciertos tratamientos daban una calidad semejante al papel. Se clasificaba, a semejanza de los papeles de ahora, en varias categorías. Fue, a pesar de su poca solidez, el material más propio para la escritura durante varios siglos. Conservaba aún varios usos durante la edad media.  
Con el papiro tuvieron lugar los volúmenes o rollos. Los formaban las tiras u hojas del liber, unidas por sus extremos hasta formar tramos de varios metros de longitud, según la extensión de las obras. En una de sus orillas llevaban una varilla de denominada umbilicus (ombligo). Esta era  de ébano, cedro, marfil u otro material. Sus extremidades se adornaban según la importancia del manuscrito.
Se guardaban estos rollos en unión con otros en una caja cilíndrica de madera o cuero, llamada scrinia o capsa. Cuando la obra se componía de más de un rollo se le llamaba biblios, de donde nació el nombre de biblioteca.
Llegamos así al descubrimiento del pergamino, el cual aunque consta que su uso se remonta más allá de cinco siglos antes de nuestra era, su nombre viene de cuando Eumenes II rey de Pérgamo (197-158 a.C.), lo adoptó en lugar del papiro al no poderse surtir de éste por parte de los egipcios. Estos estaban celosos del ambicioso proyecto del rey de formar una biblioteca que rivalizaría con la famosísima de Alejandría. 
Gracias a las ventajas del pergamino sobre el papiro, entre otras que podía utilizarse por ambas caras perfectamente bien, se empezaron a confeccionar libros en forma análoga a los actuales. De  hojas o folios variables, su anchura y largura constituían su forma o formato. Dichas hojas se reunían y sujetaban por una costura  en su orilla izquierda y se cubrían con tapas o cubiertas de madera o piel semejantes a las actuales. Estos libros recibieron de los romanos el nombre de códices, codex en singular, o libros cuadrados dada su forma rectangular. 
Se cree que el pergamino se generalizó a partir de nuestra era. Por su comodidad fue relegando al olvido a los volúmenes o rollos de papiro. El nombre de códices prevalece en la actualidad para designar manuscritos antiguos de gran valor  intrínseco o extrínseco. Son en nuestro país este tipo de libros, por ejemplo, los documentos indígenas escritos antes de la conquista, como el Códice Borgiano, el Lienzo de Tlaxcala y muchos otros. 
Cuando el pergamino se escaseaba, encarecía, o por cualquier otra causa, particularmente en los siglos VII al IX, se recurría a borrar los textos. Se lavaban o frotaban para utilizarlos de nuevo. Se ha manifestado en no pocos casos los vestigios de la primera escritura, la cual con reactivos químicos y grandes cuidados se ha logrado rescatar. Los pergaminos así tratados se conocen como palipsestos (de palin: de nuevo y psestos: borrar o raspar). Existen en la actualidad, de alto valor, una  gran cantidad de estos. 
Atribuible su invención a los chinos en el siglo II de la era cristiana, el papel ha sido hasta nuestros días el elemento de mayor éxito utilizado en la escritura. Fabricado en su origen con hojas de bambú y corteza de morera, pasó a Corea en el siglo VII y de allí al Japón. 
Los árabes aprendieron su manufactura de los prisioneros chinos de Samarcanda. Luego sustituyeron la materia prima original por trapos de algodón usados y cordelajes viejos. Se llevó el papel a Europa a través de España hacia el siglo IX. No obstante la primera fábrica de que se tiene memoria es en Játiva inmediata a Valencia, hasta el siglo XII. Después se le integró a su manufactura un elemento superior: el lino. 
El proceso original de fabricación de papel fue manual durante varios siglos. Esto casi no varió hasta  que a fines del siglo XVIII la elaboración del papel de cuba, también llamado de forma o de mano, se transformó por completo en virtud de los progresos de la mecánica  y de la química. Contribuyó mucho en este progreso el advenimiento de la maquinaria para fabricarlo en forma continua  inventada por el francés Luis Robert. 
Esta maquinaria, explotada primero en Inglaterra y mejorada paso a paso, ha llegado a adquirir un admirable perfeccionamiento en los tiempos actuales. A partir de 1845 se empezó a utilizar la fibra de madera como base y posteriormente otros sucedáneos. 
Se ha logrado una gran diversidad de papeles, de todas clases, colores, dimensiones y especies,  que han contribuido poderosamente al desarrollo material y artístico del libro. Sustitutos como el plástico, han ido de la mano con el papel en la inmensa variedad de facetas que tiene el mundo fantástico de la escritura.

jueves, 17 de noviembre de 2016

PARIENTES DE LA TORRE Y GALINDO EN GARABATOS Y OTROS LUGARES (actualizándose)



DE LA TORRE
Como mencioné en el artículo anterior, Néstor, Florentino, Adolfo y Macario, avecindados en Garabatos, fueron tíos tatarabuelos hermanos de la tatarabuela Francisca de la Torre Hernández. Mi hermano Adolfo y mi primo hermano Florentino de la Torre Camarena, continuaron los nombres de dos de estos tíos. Por lo que respecta al tío Néstor, fue jefe de Acordada en Garabatos y su ánima, según varios testimonios,  se aparecía, entre ellos el de mi madre María Dolores Galindo González quien toda su vida contó, sin cambiarle nada, que se le apareció más de una vez en la noche, hasta que mi padre Francisco de la Torre Hernández, discurrió, como se estilaba, mentarle la madre y así no volvió. De estos cuatro antepasados repito lo del relato anterior, no tengo más información; ojalá alguien proporcionara alguna, incluso, como ha resultado en mi árbol genealógico homónimo en MyHeritag.com.   
DE TATARABUELOS A TÍOS BISABUELOS.  
.-Francisco y Tomasa Angulo (bisabuelos)
.-J. Guadalupe, en Garabatos, esposa Ausencia de la Torre (viuda de su Hno. Nabor)
.-Altagracia con Eusebio Anaya,
.-Fidencia con Martín Rodríguez,
.-Maclovia con  Antonio Villarruel,
.-Ma. Concepción con Justo Hernández,
.-Ausencio, con Brígida Castellanos,
.-Nabor con Ausencia de la Torre (sin hijos) que al enviudar casó con su cuñado Guadalupe
.-María (no tengo datos) 
TRONCO J. GUADALUPE DE LA TORRE/AUSENCIA DE LA TORRE (tíos bisabuelos)
.-Aurelio con Luciana de la Torre Mojica
.-María Isabel de la Torre (fuera de matrimonio) con Camilo Hernández (bisabuelo Mat) 
TÍOS ABUELOS.
Los 10 que listo, junto con mi abuelo Cipriano, 5 hombres y 5 mujeres, sobrevieron a otros 10 igual 5 y 5 que murieron niños o jóvenes. 
.-Jesús de la Torre Angulo esposa Emilia Galindo González (hermana de mi abuelo materno Manuel) hijos Zeferina con Cástulo de Loza (hijo adoptivo de José Galindo Castellanos bisabuelo materno) María del Refugio y María Guadalupe fallecidas niñas, Josefina con Luis Álvarez. En segundas nupcias con su cuñada Ma. Guadalupe, hijo Salvador con Esperanza de la Torre Hernández (prima hermana doble de mi padre)
.-José de la Torre Angulo con Tomasa Rodríguez, hijos Carmen y Eufrosina con Pedro Galindo Franco (medio hermano de mi abuelo Manuel) Magdalena con Ignacio Carmona y Heliodoro con Angelina Franco González (hija de Magdalena González Franco hermana de mi abuela materna y de Cirilo Franco Hernández)   
.-Alejandro de la Torre Angulo con Ma. Concepción Hernández de la Torre (hermana de mi abuela paterna) hijos Alfredo con Ma. Soledad Hernández, Esperanza con Salvador de la Torre Galindo.      
.-Jorge de la Torre Angulo con Marina Franco González (hija de Cirilo Franco Hernández y Magdalena González Franco) hijos Francisco con Ma. Rosario Aceves, Miguel con Ma. Soledad Plascencia y Benjamín con Carlota Segura. 
.-María de la Torre Angulo con J. Merced Ochoa, hijos Ma. Mercedes y David.
.-Ma. Cleofas de la Torre Angulo con Magdaleno Torres, hijos Raquel y Aurora (religiosa)
.-Herlinda de la Torre Angulo con  Arcadio Hernández (no tuvieron hijos)
.-Tecla de la Torre Angulo con Heliodoro Hernández, hijos Carolina y Ma. Guadalupe.
.-Manuela de la Torre Angulo con Genaro Hernández, hijos María y Francisco. 
TRONCO AURELIO DE LA TORRE DE LA TORFRE/LUCIANA DE LA TORRE MOJICA.
.-J. Guadalupe, soltero, (*1/1900)
.-Filemón con María de Jesús de la Torre Hernández (hermana de mi padre)
.-J. Ascención con Ma. Refugio Sánchez
.-Baudelio (1908) con Clotilde Velasco Pérez
.-José María con Marina Barba
.-María (murió infante)
.-Juana (soltera)
.-Victoria (soltera)
.-Senorina (murió joven)
.-Maclovia (soltera)
.-Ma. Concepción (soltera)
.-José (soltero) 
TRONCO FILEMÓN DE LA TORRE DE LA TORRE/MARÍA DE JESÚS DE LA TORRE HERNÁNDEZ.
.-Fidel con Manuela Muñoz Sánchez, hermana Teresa esposa de Rafael de la Torre Galindo, mi primo hermano doble; nietas de don Bernardino Muñoz e hijas de Lorenzo Muñoz, originarios de rancho La Ortiguilla.
.-Elvira (soltera)
.-Miguel (QEPD, soltero)
.-Adolfo (falleció niño)
.-Elena (soltera)
.-Abel (QEPD) con Luz Abarca
.-Elisa (murió a los 9 años)
.-Daniel con Martha Muñoz, sobrina Manuel Muñoz Sánchez.
.-Eustolia con J. Guadalupe González
.-Margarita (soltera)
.-Ofelia con José Luis Barba
.-Sara con Jesús Aceves
.-Ramiro con Elvira Abarca 
TRONCO BAUDELIO DE LA TORRE DE LA TORRE/CLOTILDE VELASCO PÉREZ
.-Ma. Trinidad con Rafael Aceves Pérez
.-Josefina con Rubén Rubio Martínez 
TRONCO JOSEFINA DE LA TORRE VELASCO/RUBÉN RUBIO MARTÍNEZ
.-Rafael con Martha Campos Castro
.-Luis Guillermo con Ofelia Valencia Patiño
.-David Jorge con Luz Elena Padilla Flores
.-Héctor Rubén con Lourdes Ornelas Torres
.-Carlos Javier con Maribel Soto Pelayo
.-Lourdes Angélica con Jorge Caro Curiel
.-Josefina del Carmen con Luis David Varela Hernández
.-Oscar Eduardo con Rosa García Briseño
.-Víctor Manuel con Claudia Celeste  Vázquez
.-Adriana Abigaíl con Adolfo Rafael Palafox Castillo. 
TRONCO MA. TRINIDAD DE LA TORRE VELASCO/RAFAEL ACEVES PÉREZ
(por actualizar)